The objective of this work will be to compare the impact of the development of the state steel industry in Brazil and Argentina, analyzing multiple aspects from politics, economics and society. To carry out the work, the Minutes and Reports of the companies and research prepared by different authors, knowledgeable about the steel industry in Brazil and Argentina, were used. First, we consider the international political and economic context that prompted the governments of Brazil and Argentina to develop their own steel industry. Then, we observe the beginning of the large steel companies and their population impact on the small cities where they were installed. Finally, we studied the privatizations of these companies and drew some comparative conclusions between the Brazilian steel system and the Argentine steel plan.
## I. INTroduCCion
istintos autores han abordado los comienzos y el desarrollo de la industria siderúrgica en Brasil y Argentina. Moniz Bandeira (2004, 2007) muestra el contexto internacional durante la Segunda Guerra Mundial y sus vínculos con la industria del acero. En ese conflicto, considera que la sobreactuada posición neutralista del presidente Getulio Vargas ante los Estados Unidos (EE.UU) fue un factor decisivo para obtener el financiamiento de la primera planta siderúrgica brasileña. Henrich (2010) profundiza la relación de la política exterior en un escenario de guerra mundial, y la implantación de la industria del acero en Brasil. Por su parte, los militares argentinos, contrariamente a sus pares brasileños que estrecharon vínculos con EE.UU., estuvieron forzados a buscar soluciones autónomas en materia de defensa (Rapoport, 1992).
Dinius (2010) realiza una mirada sociológica de las relaciones industriales y laborales de la brasileña Companhia Siderurgica Nacional (CsN), desde sus inicios en la década de 1940. Su investigación posibilita analizar el rol que desempeñaron los trabajadores del acero -bajo las políticas de sustitución de importaciones— en el desarrollo social y económico de Brasil. También veremos la consolidación económica de la Companhia como productor de acero. Políticamente, símbolo del varguismo, y simbólicamente, hito de la industrialización brasileña. En otra investigación, destaca la construcción de la CSN como ciudad empresa (company town) y su intento por establecer un nuevo modelo para el desarrollo económico y social del país. Una política de bienestar del estado varguista, con programas de asistencia y mecanismos de ordenamiento social. (Dinius 2013).
Las sucesivas etapas de expansión de la CSN, durante 30 años, son estudiadas por Moreira (200o). El proyecto original (Plan A) dio lugar, entre 1951 y 1955, a las obras de ampliación del nuevo alto horno (Plan B). Para continuar contratando equipos y servicios importados, mediante el otorgamiento de crédito estadounidense (Plan C). Boto (2012) también realiza un estudio por etapas de la industria siderúrgica, pero en Argentina. La autora señala el proceso de instalación y desarrollo de la empresa Altos Hornos Zapla (AHZ), y el rol del Estado nacional en la industrialización por sustitución de importaciones. Sobre la construcción planificada del espacio físico, la infraestructura y la formación de un mercado de trabajo en AHZ, expone Castillo (2007, 2012). Para obtener algunas estadísticas poblacionales, y comprender cómo se implementó el primer centro siderúrgico integral de la Argentina, es necesaria la compilación de Bergesio y Golovanevsky (2016).
El inicio de la corriente privatizadora mundial y su alcance en la industria del acero en Brasil y Argentina es analizado por Aspiazu, Basualdo y Kulfas (2005). Ese trabajo permite confrontar con los datos proporcionados por Mendes de Paula (1997) para las privatizaciones de la industria siderúrgica en Brasil. También Amarante de Andrade (1994, 2001) aporta datos para comprender el contexto creciente de internacionalización del acero y el período de pos privatización. En Argentina profundas transformaciones económicas y sociales ocurrieron en Palpalá y San Nicolás. Esta última ciudad fue escenario del proceso de reestructuración y privatización de la Sociedad Mixta Siderurgia Argentina (SOMISA), el mayor establecimiento productor de acero nacional. Este proceso se realizó según las recomendaciones de consultoras internacionales[^10][^9] (Rofman y Peñalva, 1995).
El presente artículo se divide en cuatro partes que abordan:[^2] 1) el contexto político y económico internacional, 2) las características del desarrollo de la CSN en Brasil y del Plan Siderúrgico Argentino (PSA), con sus aspectos de ciudad empresa, company town, 3) el momento de las privatizaciones de las empresas, y por último 4) algunas conclusiones comparativas entre el sistema siderúrgico estatal brasileño y el PSA.
## II. ContEXto InterNaCioNal. SUstituCión A las Importaciones de Acero
En las primeras décadas del siglo XX, Argentina y Brasil participaron activamente en el proceso de industrialización. Su objetivo fue profundizar la primera etapa de sustitución de importaciones mediante la incorporación de industrias básicas, dentro de las cuales la producción siderúrgica asumía una importancia central. A continuación se mostrará cómo fue ese proceso en ambos países y la influencia del contexto internacional.
Brasil, aunque rico en yacimientos de hierro, poseía un sector productor de hierro y acero de muy poca relevancia. Pero en 1910 ganó terreno el debate sobre el problema nacional del acero. Y surgieron algunos proyectos que vincularon la producción de acero con los proyectos para la exportación de hierro de Minas Gerais. Durante la Primera Guerra las dificultades de oferta que enfrentó la economía brasileña acentuó la comprensión del problema por parte de los gobernantes y también de los empresarios. Durante 1920 el gobierno de Brasil suscribió un contrato con Itabira Iron Ore Company, empresa inglesa con participación de capitales norteamericanos. La empresa se comprometía a construir una planta siderúrgica, a cambio del monopolio del transporte del mineral. Después de ocho años en el Congreso, en 1928 fue legalizado el contrato con Itabira. Pero en 1931 el presidente Getulio Vargas (gobernó Brasil de 1930 a 1945, y de 1951 a 1954), decretó la caducidad del contrato y anunció la constitución de la Companhia Siderúrgica Nacional (CsN). Con la instalación del Estado Novo (1937) la planta se transformó en una prioridad gubernamental, y una carta de negociación en las relaciones entre Brasil y dos potencias rivales, Estados Unidos y Alemania.
El presidente de los EE.UU., Franklin Roosevelt, por razones geopolíticas estaba interesado en alinear a su país con Brasil. En 1939 se entablaron conversaciones con la empresa estadounidense United Steel para su participación en el programa siderúrgico brasileño, pero las expectativas se vieron frustradas. Esto indica que no había mucho interés por parte de las empresas estadounidenses en el desarrollo de la industria siderúrgica brasileña.El 11 de junio de 1940, tres días antes de la caída de París por las tropas alemanas de Adolf Hitler, Vargas, a bordo del acorazado Minas Gerais pronunció un discurso nacionalista y socializante, donde distanció a Brasil de los Estados Unidos. Este discurso fue percibido como "germanófilo" y dirigido al presidente de los EE.UU., como amenaza de alineamiento de Brasil con las potencias del Eje (Alemania, Italia, Japón).
El discurso nacionalista de Vargas evidencia que Brasil todavía aspiraba a una cierta neutralidad, semejante a la Argentina. Los Estados Unidos necesitaban la cooperación efectiva de Brasil, dada la importancia de su posición estratégica en América del Sur. Pero, si la empresa alemana Krupp invertía en la industria siderúrgica brasileña, fortalecería a los sectores pro-alemanes de las Fuerzas Armadas del gobierno de Vargas. Los nacionalistas brasileños no estaban dispuestos a conceder fácilmente la instalación de bases estadounidenses en las costas de Brasil. Pero posibilitaron la negociación con los EE.UU.: dinero a cambio de usar sus bases militares.
Rápidamente, en enero de 1941, se aprobó la construcción de todo el plan siderúrgico brasileño. Es un hecho que la posición política internacional del presidente de Brasil facilitó la liberación de fondos estadounidenses. Y así abrió las negociaciones para un mutuo entendimiento a largo plazo. En abril de 1941, la CSN se constituyó empresa de capital mixto (inaugurada en 1946, durante la presidencia del general Eurico Dutra). Finalizado el mes de agosto de 1941, el gobierno estadounidense aseguró un crédito de 20 millones de dólares para que la CsN construyese en Volta Redonda (Estado de Río de Janeiro) el mayor complejo siderúrgico de América Latina. Así se asentaron los cimientos de la industrialización y el complejo militar-industrial de Brasil.
El mismo mes del anunciado crédito, Brasil autorizó a los EE.UU. a realizar operaciones militares utilizando las bases en el territorio brasileño. Y poco antes de que EE.UU entrase en la guerra, se realizaron negociaciones en Washington para defender el continente americano ante cualquier agresión de los países del Eje. El posterior ingreso de los Estados Unidos en la arena bélica mundial intensificó este proceso de alineación, con el envío de equipo militar y bienes de capital. De este modo se consolidaba un plan a largo plazo: la prominencia de los EE. UU. en América Latina y de Brasil en América del Sur.
Al mismo tiempo, pero en sentido contrario, Argentina comenzó a sufrir un proceso de deterioro en las relaciones con la potencia norteamericana. Fue a partir de la declaración de guerra de los EE.UU a Japón, el 8 de diciembre de 1941. La continuidad del neutralismo argentino implicó la sanción del país, dejándolo fuera de la ley de Préstamos y Arriendos, que imposibilitaba comprar armas en los EE.UU. Otra medida, alentada por el secretario de Estado, Cordell Hull, fue implementar un sistema de controles de las exportaciones hacia la Argentina, a través del Board of Economic Warfare.
El mismo año que los EE.UU. ingresaron en la guerra, Argentina dio origen a la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM). Esta entidad autárquica, dependiente del Ministerio de Guerra y dirigida por el general Manuel Savio, tenía por finalidad principal la fabricación de materiales de guerra. Pero un aspecto no menos importante era organizar el país para su defensa en el aspecto industrial. Y para ello fue prioritario realizar un plan de exploraciones y explotaciones tendientes a la obtención de minerales entre ellos el hierro- para la industrialización de elementos bélicos.
La DGFM tuvo a su disposición considerable cantidad de dinero durante la guerra. Esta se incrementó en 1943. El incremento del presupuesto esos años se fundamentó en la necesidad de la DGFM de encarar "importantes planes de trabajo encomendados" y la construcción de fábricas y plantas industriales. Las dificultades de la guerra le permitieron al Estado nacional legislar para aumentar la capacidad de producción en bienes sensibles a la Defensa. No obstante los recursos financieros disponibles, las carestías eran de abastecimiento (los países europeos en guerra) y, particularmente, políticas (el Departamento de Estado de los EE.UU.).
Esta situación tuvo un giro cuando el secretario de Estado Cordell Hull fue reemplazado por Edward Stettinius Jr. A fines 1944 lo acompañó Nelson Rockefeller, secretario adjunto de Asuntos Latinoamericanos, y ambos llevaron adelante una política de acercamiento a la Argentina. Los frutos de esta buena relación se vieron con la declaración argentina de guerra a los países del Eje (27/3/1945) y su consecuente ingreso a las Naciones Unidas. A partir de entonces Washington liberó las restricciones al comercio con Argentina.
Pero, en abril de 1945, cuando EE.UU. abandonaba la política de exportaciones restrictiva hacia la Argentina, falleció el presidente Roosevelt.3 Entonces designaron embajador en Buenos Aires al político y empresario Spruille Braden, acérrimo opositor al vicepresidente argentino Juan D. Perón. En el cargo duró poco -de mayo a agosto de 1945- no obstante Braden quiso que las "licencias de exportaciones" estuvieran condicionadas a las recomendaciones de su Embajada. Al poco tiempo Braden fue designado secretario adjunto de Asuntos Latinoamericanos. Un estratégico puesto con el que continuó, con mayor poder, su tarea contraria al abastecimiento industrial argentino.
## III. Transformación De Volta REdonda POR CSN
A inicios de la década de 1940\_ Volta Redonda era una pequeña localidad, estación de ferrocarril entre Rio de Janeiro y San Pablo. Contaba con una población cercana a las 10.000 personas, quienes vivían de las lecherías y plantaciones de cítricos. La decisión de construir una company town2 respondió en parte a la necesidad de alojar mano de obra y mejorar la actividad económica de un pueblo pequeño.
El plan inicial consideraba albergar 4.625 trabajadores y sus familias. La construcción comenzó a mediados de 1942. Hacia 1946, la CSN había terminado 72 viviendas para ingenieros y altos administrativos, 500 habitaciones para empleados de oficina, 1.878 para trabajadores del taller y 2 hoteles que podían hospedar a 120 empleados solteros.
El diseño urbano combinaba el bienestar social con el respeto a la autoridad. Las características y la ubicación de las casas reflejaban las jerarquías dentro de la CsN. Los administradores e ingenieros ocupaban amplias villas en la zona del Laranjal, una ladera con brizas permanentes, ideal para el verano. Su ubicación elevada reforzaba el rol de los ingenieros como líderes ejemplares que los trabajadores debían respetar. Las visitas importantes se hospedaban en Hotel Bela Vista, con vista al pueblo y a la fábrica. Los técnicos y trabajadores calificados vivían en la Vila Santa Cecília, el corazón de la company town, cerca de la entrada principal a la planta. Sus calles contaban con viviendas familiares de ladrillos, con todas las comodidades urbanas y jardines. Los empleados solteros también vivían en Vila Santa Cecília, en los hotéis dos solteiros, que alojaban a centenas de funcionarios. Las viviendas familiares para trabajadores no calificados estaban hechas de madera, eran menos espaciosas pero contaban con agua potable, alcantarillado y electricidad. Ubicadas en las laderas alrededor de la fábrica, estaban expuestas a los ruidos y olores de la permanente producción de acero. El Bairro Rústico fue el primer barrio obrero.
El diseño de la Vila Santa Cecília también reflejaba la visión que el Estado Novo tenía del Brasil industrial. La calle principal, Rua 33, comenzaba en la fábrica y cruzaba el centro comercial y las calles residenciales, culminando en una gran plaza pública donde se ubicaba la escuela técnica. En el diseño de las áreas residenciales, se destacaban la limpieza, paz y tranquilidad, lo cual contrastaba intencionalmente con la fábrica y su desorden, peligro y bullicio. El tráfico de automóviles estaba restringido a las arterias centrales y las calles residenciales de adoquines de piedra eran para uso exclusivo de peatones y bicicletas. Este diseño evocaba la ciudad jardín del siglo XIX con sus calles residenciales arboleadas, jardines cuidadosamente mantenidos y sus espacios abiertos para parques. La Compañía incluso consideró reforestar las laderas alrededor del pueblo. En el trazado de Vila Santa Cecília destacaban los edificios públicos, el hospital, la escuela técnica y la iglesia católica. El centro de la company town era una expresión urbanística del Estado Novo y la modernización industrial de Brasil. Allí confluían el trabajo industrial, la educación técnica, la salud pública, y la paz social.
Ese orden social estaba sustentado económicamente, los trabajadores tenían alquileres subsidiados y acceso a los servicios urbanos. El costo mensual de una casa -dos habitaciones y sin cuartos para personal de servicio doméstico- era equivalente al 25 por ciento del sueldo promedio de un trabajador semi o no calificado. Las casas más lujosas -tres habitaciones y dependencias para el personal de servicio doméstico- tenían un alquiler accesible, pudiendo ser alquiladas por técnicos y trabajadores calificados. La CsN también operaba los servicios de agua, alcantarillado y distribuía electricidad desde una planta hidroeléctrica cercana Sólo cobraba los gastos de operación y los descontaba directamente del salario del trabajador. Hacia 1946, la Compañía mantenía un hospital, puestos de salud, dos escuelas primarias, una escuela secundaria, almacenes donde se vendían alimentos a precios subsidiados, varios parques y canchas deportivas para las actividades recreativas.
En la década de 1960 Volta Redonda abandonó oficialmente la condición de ciudad empresa. CSN, y otras empresas estatales brasileñas, pasó a regirse por criterios de eficiencia, idénticos a los del sector privado, organizándose en forma de conglomerados, maximizando beneficios y ejerciendo actividades internacionales. Cambios que se vieron necesarios para garantizar la viabilidad de una empresa que había gastado muchos recursos para garantizar la reproducción de su fuerza de trabajo. ¿Qué había ocurrido para que ocurriese este giro? Los cambios se explican por las enormes pérdidas que la empresa estaba sufriendo por la falta de competitividad en el mercado siderúrgico.
El elevado número de puestos de trabajo y la extensión de su política de previsión social fueron los datos que contribuyeron al giro estructural de la Compañía. La volatilidad de la actividad siderúrgica debido a las inestabilidades del mercado internacional generó frecuentes oleadas de despidos en la planta. En 1983 las dificultades enfrentadas por la Compañía - agravadas por una crisis siderúrgica global llevaron al despido de 5.000 empleados. 5 Esto trajo como consecuencia el mismo resultado en las pequeñas y medianas industrias proveedoras de piezas de mantenimiento para la planta. Por la retracción de la demanda de productos siderúrgicos, estas empresas también despidieron a sus trabajadores. Entonces, el número de desempleados en Volta Redonda trepó a 8.000 (sobre un total aproximado de 40.000 empleos directos e indirectos). De este modo disminuyó el crecimiento en la población de Volta Redonda, por primera vez inferior al de Brasil (ver Gráfico 1).

- Dciatc
En resumen, al inicio de la década de 1940, esa tranquila localidad entre Rio de Janeiro y San Pablo siguió los derroteros del proyectado Estado Novo industrial. De la lechería y los cítricos saltó hasta convertirse en la "ciudad del acero". Para 1946 CSN ya había terminado de construir alojamientos para 2.841 trabajadores. En 1950 las viviendas de la empresa alojaban a 35.000 trabajadores y el pueblo -por ese impulso industrial- alcanzó los 50.0oo habitantes. En 1989 CSN generaba alrededor de 25.000 empleos directos en Volta Redonda, y gestionaba un complejo sistema de bienestar social que incluía escuelas, clubes y un hospital para empleados y sus familias. Estos activos de la empresa fueron incluidos en la subasta de privatización, realizada en abril de 1993, en la Bolsa de Valores de Río de Janeiro.6
## IV. Palpalá y Altos Hornos Zapla (Ahz)
Al finalizar la década de 1930, en las serranías de Zapla, próximas a la capital de Jujuy, Argentina, fue descubierto un yacimiento de hierro. Poco después, en 1942, se aprobó un convenio entre la provincia y la DGFM, con el fin de la explotación del mineral de hierro y su procesamiento siderúrgico. Al inicio de 1943, el establecimiento industrial creado recibía el nombre de Altos Hornos Zapla (AHZ). Y alrededor del mismo comenzó a formarse un pueblo, llamado Palpalá.
La ubicación del Centro Siderúrgico en Palpalá se debió a consideraciones estratégicas. Relativamente cerca de los dos yacimientos de hierro (a 12 y 37 kilómetros) y a 5 kilómetros del Centro Forestal proveedor del carbón vegetal (proveniente de bosques de eucaliptus) que alimentaba los altos hornos.
Además, a 500 metros del Río Grande, proveedor del agua necesaria, y a escasos metros del Ferrocarril General Belgrano. Palpalá, al iniciar la década de 1940, era un pequeño pueblo rural con escasas 400 personas, Esa región tradicionalmente estaba constituida por fincas destinadas al pastoreo y a la agricultura. Su vida era animada por el paso diario del ferrocarril proveniente de Buenos Aires con destino a Yacuiba, Bolivia.
El esquema productivo de AHZ se basó en el Plan Siderúrgico Argentino (PSA) inspirado por el general Manuel Savio, sancionado como ley nacional 12.987 en 1947. En pocos años el esquema articuló cuatro centros productivos: Mina 9 de octubre, Centro siderúrgico Palpalá, Centro Forestal y Centro Mina Puesto Viejo. Estos centros a su vez tenían población y localidad urbanizada. El objetivo era afianzar la industria siderúrgica argentina completando el ciclo productivo desde la extracción del hierro hasta la elaboración de laminados de acero. Este sistema se denominó "fábrica integrada".
La primera colada de arrabio se realizó el 11 de octubre de 1945, utilizando un único horno con carbón vegetal. Esa actividad fue el inicio de un cambio en la vida de la zona. Con el aporte técnico de la empresa Svenska -de un país neutral en la guerra, Suecia- se pudo comenzar a suplir el faltante de arrabio para la industria siderúrgica nacional. Hasta ese momento las plantas productoras de acero en Argentina utilizaban chatarra nacional e importada. Y la capacidad de laminación era satisfecha con una gran proporción de palanquillas importadas (la industria siderúrgica existente dependía en un $70\%$ de materias primas importadas).
El proceso de mejoras en AHZ fue paulatino. Seis años después, 1951, con la inauguración del segundo alto horno se fue completando la primera etapa de la producción de arrabio. Entonces el coronel
Armando Martijena elaboró un informe técnico (1957) para ampliar el ciclo del arrabio y producir acero. Así, en 1959, entró en funcionamiento el tercer alto horno, iniciándose la etapa dirigida a la futura producción de acero. El cuarto alto horno se inauguró en 1964. Entonces la modernización de la fábrica permitió alcanzar la capacidad de producción diaria de 125 toneladas de arrabio. El año 1964 fue clave, ya que también comenzaron a operar las plantas de acero (Thomas y Eléctrico) y de laminación (Blooming). De este modo pudo cumplirse el objetivo planificado por Martijena: una industria integrada con productos de acero laminados para el consumo.7
A partir de las mejoras tecnológicas de los años '60 se dio, simultáneamente, una mejora sustancial en la infraestructura y en las condiciones sociales de Palpalá. En 1964 AHZ -en los cuatro centros de producción- proporcionó habitación para algo menos del $50\%$ de sus empleados: 491 familias y 794 trabajadores solteros. En la mina, denominada "9 de octubre", trabajaban 410 obreros y vivían 1200 personas, en viviendas instaladas por la DGFM.o Para 1970 las nuevas plantas de acero de AHZ producían el $7,18\%$ de la producción nacional. En 1976 comenzó a funcionar el quinto horno (capacidad de 250 toneladas de producción diaria de arrabio) y generó una transformación del proceso siderúrgico que se manifestó en el incremento de la producción, tanto del arrabio como de los diferentes tipos de acero.
En 1980 AHZ, en sus cuatro centros, contaba con un total de 495 viviendas: 123 para profesionales, 155 para sub profesionales y 217 para empleados y obreros. También poseía una vasta red de servicios educativos y hospitalarios. Al aproximarse sus cuarenta años la empresa estatal había fomentado no sólo la minería, la industria siderúrgica y del carbón vegetal, sino también numerosas industrias subsidiarias. Esta actividad modificó sustancialmente el perfil productivo y social agropecuario tradicional de la zona.
Pero, luego de más de cuarenta años de expansión, la localidad ingresó en una instancia regresiva. Declinaron los planes de producción con reducción de las extracciones de mineral. En 1990 terminó la explotación de la Mina 9 de octubre. Finalmente la privatización de la empresa acentuó los despidos que -a semejanza de Volta Redondaimpactaron en el crecimiento de la ciudad cercana, Palpalá. Esta caída $( 32\% )$ fue todavía superior al decrecimiento intercensal de la ciudad siderúrgica San Nicolás.
 Gráfico 2 Tasas de crecimiento intercensal (porcentual $\%$ ) FUENTE: Elaboración propia con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
En el Gráfico 2 se observa un crecimiento intercensal similar entre ambas localidades siderúrgicas. La excepción está en el aumento descomunal de la población en Palpalá $( 1.201\%$, correspondiente al intervalo 1947/1960). Dicho crecimiento era consecuencia de la mayor atracción relativa de mano de obra que produjo, en poco tiempo, la instalación de una gran planta siderúrgica en una pequeña localidad rural. En las dos ciudades siderúrgicas las tasas superaron ampliamente al crecimiento poblacional de la República Argentina (ver Cuadro 1).
Cuadro 1 Tasas de crecimiento poblacional (%)
<table><tr><td>Período</td><td>Palpalá</td><td>San Nicolás</td><td>Argentina</td></tr><tr><td>1947 a 1960</td><td>1201</td><td>96,1</td><td>25,9</td></tr><tr><td>1960 a 1970</td><td>46,44</td><td>31,88</td><td>16,7</td></tr><tr><td>1970 a 1980</td><td>75,43</td><td>52,16</td><td>19,7</td></tr><tr><td>1980 a 1991</td><td>43</td><td>21,12</td><td>16,7</td></tr></table>
## V. San Nicolás y la Instalación de SOmisa
En 1947 el partido de San Nicolás de los Arroyos, al norte de la provincia de Buenos Aires (a 232 km de la Capital Federal) tenía 39.000 habitantes. La población potencialmente activa, en edad de trabajar, era 30.000. Hasta ese momento la localidad homónima constituía un típico lugar bonaerense, vinculado al sector agropecuario. A partir de la construcción de la planta siderúrgica de SOMiSA la ciudad de San Nicolás se transformó en un polo de atracción para los trabajadores rurales. Ellos provenían principalmente del litoral norte, zona poco industrial de la Mesopotamia argentina, y se incorporaban a las empresas de construcción. También llegaron profesionales y técnicos con garantías de viviendas, que coincidían con los obreros no calificados que arribaban sin garantías de empleo.
El Barrio Residencial cercano a la planta se construyó con la finalidad de albergar a técnicos y profesionales extranjeros. Eran aquellos que contratados por las empresas, brindaban asesoramiento técnico. Los profesionales argentinos también se alojaron allí, participando de un proceso de formación y especialización en la industria siderúrgica. El barrio se organizó alrededor de una avenida que conducía a varios subconjuntos de viviendas. Sobre la avenida central se ubicaron el núcleo cívico y comercial (correo, delegación policial, cooperativa de consumo). En los años de las décadas de 1960 y 1970 se construyeron escuelas, una iglesia y un club. En 1958 se proyectaron numerosas viviendas: 24 de categoría superior, 134 de categoría intermedia y 484 de categoría inferior. En el ejercicio de SOMISA $\mathsf { n } ^ { \circ } 16$; 1962/63, se menciona la existencia de 642 viviendas ( $12\%$ del total de 5.015 trabajadores, en la planta de San Nicolás).
Paulatinamente comenzó a formarse un barrio, company town, donde trabajadores, técnicos y profesionales compartían un estrato particular del ámbito siderúrgico. Existía un proceso de atracción de mano de obra específica y calificada en un momento de instalación de industrias manufactureras de capital extranjero. Las viviendas dentro del barrio pasaron a ser un centro de atracción necesario por la cercanía con la empresa. A semejanza de las experiencias de AHZ, la instalación del barrio siguió esquemas definidos y jerarquizados. La segmentación era propia de la organización en un espacio urbano, pero también reflejaba el proceso productivo vivido en la planta. Se diferenciaba a los trabajadores y técnicos calificados del resto de los obreros. Quienes vivían en el barrio y quienes se alojaban afuera.
Esta diferenciación se originó con el arribo masivo de trabajadores quienes, atraídos por las obras, se instalaban en grandes extensiones de tierras fiscales. Así surgieron precarios barrios sin servicios: "villas misera", alrededor del casco urbano. Luego comenzó un proceso de urbanización apresurado por el capital inmobiliario, vendiéndose terrenos en lotes, sin servicios (agua potable, cloacas) ni tampoco infraestructura urbana (pavimento, alumbrado). A mediados de la década de 1960 se implementaron varios planes de vivienda del Estado provincial y municipal. Los trabajadores no calificados se ubicaron en esos barrios y los profesionales, industriales y comerciantes en el Barrio SoMisA. Esta company town sí estaba provista de servicios urbanos, vías de comunicación y un sistema de transporte público. Situación que podía generar tensiones y algún tipo de conflictividad.
Ante los potenciales conflictos, el Estado desarrollista del presidente Arturo Frondizi tenía previsto orientar socioeconómicamente el proceso de industrialización a nivel local. El Plan Director del año 1958 postulaba una serie de acciones; diagnosticar la situación y convertir a San Nicolás en un centro regional de circulación. Para ello se proyectó declarar zona industrial a la zona del puerto para facilitar la radicación de industrias. No obstante la instalación de nuevas pequeñas y medianas empresas, el mayor peso de SOMISA hizo que se formara un clivaje social: "somiseros/nicoleños". Los migrantes del interior (no especializados y futuros trabajadores de la empresa) aunque habitaban en los barrios de San Nicolás eran también percibidos como extraños o "somiseros". El proceso de diferenciación de la company town continuó hasta la crisis económica de 1975, cuando la empresa puso a la venta las viviendas del personal. Y quienes poseían un empleo en la acería duplicaban el nivel de ingresos promedio de los trabajadores de otras actividades en San Nicolás.o
 FUENTE: SOMISA, Boletín Informativo N° 29, 1989.
En el momento de mayor producción, fines de la década de 1980 (Gráfico 3), la planta de SOMISA poseía 12.000 empleos directos, más 2.000 indirectos (contratistas). La pequeña ciudad, por su efecto en otras actividades, dependía económicamente del nivel salarial y ocupacional de esos trabajadores. No obstante, a partir de 1975, la empresa poseía serias dificultades por el quiebre del modelo de sustitución de importaciones y la caída en la demanda nacional del acero. A su vez, finalizando la década de 1970, comenzó un proceso de fusiones y concentración privada (Acindar y Siderar). Coincidentemente, el Estado dejó de promocionar al sector, hubo liberalización del mercado interno, mayor presión de productos importados, lo cual motivó a la empresa a competir en el mercado externo. Esta situación coincidió con aumento de la capacidad productiva mundial y de los estándares de calidad. En el Cuadro 2 se observa cómo América latina acompañó el aumento productivo mundial.
Cuadro 2 PRODUCCIÓN DE ACERO EN LATINOAMÉRICA (miles de toneladas)
<table><tr><td>País/Año</td><td>1983</td><td>1984</td><td>1985</td><td>1986</td><td>1987</td></tr><tr><td>Argentina</td><td>2.942</td><td>2.630</td><td>2.946</td><td>3.235</td><td>3.610</td></tr><tr><td>Brasil</td><td>14.671</td><td>18.391</td><td>20.454</td><td>21.234</td><td>22.228</td></tr><tr><td>Chile</td><td>611</td><td>684</td><td>684</td><td>703</td><td>719</td></tr><tr><td>Colombia</td><td>463</td><td>499</td><td>500</td><td>600</td><td>705</td></tr><tr><td>México</td><td>6.917</td><td>7.482</td><td>7.261</td><td>7.168</td><td>7.492</td></tr><tr><td>Perú</td><td>289</td><td>323</td><td>490</td><td>487</td><td>503</td></tr><tr><td>Venezuela</td><td>2.320</td><td>2.745</td><td>3.055</td><td>3.456</td><td>3.722</td></tr><tr><td>Otros</td><td>370</td><td>376</td><td>380</td><td>512</td><td>568</td></tr><tr><td>Total</td><td>28.583</td><td>33.130</td><td>35.770</td><td>37.395</td><td>39.547</td></tr></table>
Pero el aumento de la producción de acero no halló salida en el disminuido mercado argentino. La tasa de crecimiento en los empleados de AHZ y SOMISA muestra una caída en el ritmo de ambas empresas (Gráfico 4). En el período 1970/80 el escaso crecimiento $( 28,93\% )$ del empleo en soMISA es relativo al extraordinario $1.612\%$ del anterior período. Este patrón, parcialmente podría ser consecuencia del impacto en el empleo causado por la crisis de la demanda nacional del acero, a partir de 1975. Sin embargo, el crecimiento intercensal en las localidades siderúrgicas Palpalá y San Nicolás no refleja la misma situación (ver Gráfico 2). Por lo tanto, el ascenso poblacional (1970/80) en
Palpalá $( 75,43\% )$ y San Nicolás $( 52,16\% )$ podría explicarse en parte por el crecimiento propio de la Argentina $( 19,7\% )$. Aunque con mayor magnitud en esas poblaciones -atrayentes de mano de obra- como había ocurrido en los censos anteriores (ver Cuadro 1).
 Gráfico 4Tasa de crecimiento de empleados Altos Hornos Zapla (AHZ) y SOMISA FUENTE: Elaboración propia con datos de SOMISA y Bergesio-Golovanevsky
## VI. Crisis, Contexto Internacional y PrivatizaCionEs
A partir de la década de 1940 Argentina y Brasil tuvieron como objetivo profundizar su industrialización incorporando industrias básicas. La producción siderúrgica asumía una importancia central en ese proceso. Pero el obstáculo fue la ausencia de financiamiento. La primera etapa ("liviana") de industrialización por sustitución de importaciones (ISI) iniciada en la década de 1930, coincidió con el estancamiento de los ingresos provenientes de las exportaciones de productos primarios. Esto concluía en recurrentes crisis de balance de pagos que ponían de manifiesto el desbalance comercial.
La segunda etapa de la industrialización ("pesada"), post Segunda Guerra Mundial, consistió en el desarrollo de las industrias básicas que requerían mayores inversiones. Entre estos sectores (que eran deficitarios) estaba la producción siderúrgica, de metales livianos y la química básica. El déficit económico de las empresas era cubierto por el Estado ya que, durante la guerra y la posguerra, fueron estratégicos: estaban vinculados a la defensa nacional. La respuesta a los desequilibrios económicos fue instalar un sistema productivo de plantas estatales con participación de algunas empresas privadas. 1o En
Argentina las dificultades financieras llevaron a retrasar las etapas de construcción de SOMiSA. A mediados de la década de 1960, ese sistema productivo, y el sector siderúrgico en particular, evidenció sus limitaciones: 1) Insuficiencia para cubrir la demanda interna en cantidad y calidad. 2) Precios finales no competitivos internacionalmente. 3) Plantas industriales fuera de las escalas técnicas y económicas de producción internacional.
A partir de 1975 en Argentina la demanda interna de acero disminuyó. Entonces el consumo nacional era de 185 kilogramos per cápita, y en 1983 apenas llegó a 98 kilogramos. Gran parte de la caída se debió a las crisis económicas, pero también porque el hierro y el acero comenzaban a ser reemplazados por otros materiales (plástico, aluminio, etc.). La salida encontrada fue aumentar las exportaciones. En 1983 Argentina vendió a EE.UU. 250 mil toneladas de acero. A principios de 1985 se exportaron a China y Venezuela 15.000 toneladas de tochos. También se vendieron palanquillas de acero a Nigeria. Así fue como 1985 arrojó un saldo exportador de 1.300.000 toneladas de acero ( $130\%$ de aumento en relación a 1984).
Pero las nuevas exportaciones -que buscaban reubicar los productos en el exterior por el disminuido mercado interno- tenían escaso margen de rentabilidad.11 En febrero de 1986, llegaron noticias que funcionarios del gobierno de Raúl Alfonsín pretendían vender SoMisA. Al terminar ese año la empresa había exportado más de 520.000 toneladas de palanquillas y chapas en caliente y frío. Esta cifra representaba casi el $60\%$ de las exportaciones siderúrgicas argentinas. Los países importadores fueron EE.UU. Comunidad Económica Europea, Japón, China, India, Tailandia, Grecia, Paraguay y Uruguay.
Durante febrero de 1987 SOMISA exportó a EE.UU. (5.500 toneladas de bobinas en caliente y 5.000 toneladas de bobinas en frío); a Japón (8.700 toneladas de bobinas en caliente) y a Tailandia (15.000 toneladas de chapas gruesa). Ese mismo año, más del $50\%$ del acero producido en SoMisA ingresó al mercado local por empresas que terminaban el proceso fabricando alambres, barras, perfiles, chapas, galvanizadores, etc. De este modo, muchas empresas argentinas, también participaban en los mercados internacionales. 12
En el marco de esta tendencia siderúrgica se dio una disminución de las economías centrales en la producción mundial, y un significativo incremento de la participación de los países periféricos. Entre 1985 y 1989 los países centrales declinaron su participación en la producción mundial de acero del $65,5\%$ al $50\%$. Mientras los países periféricos incrementaron su parte del $4,1\%$ al $11 {, } 9\%$. En América Latina esta tendencia se debió al bajo costo relativo de la energía y de la mano de obra.13
Los cambios en la industria argentina hicieron que la demanda siderúrgica en los años ochenta fuese menor a las previsiones realizadas. Y los acuerdos comerciales iniciados por los presidentes Raúl Alfonsín (Argentina) y José Sarney (Brasil) favorecerían a la competitiva oferta brasileña de acero, en perjuicio de la producción Argentina. En cierto sentido se cumplía (pero previa decisión del Estado) la polémica declaración -en 1980- de un secretario del ministro argentino Alfredo Martínez de Hoz: el mercado, y no el Estado, debía decidir si el país fabricaría "caramelos o acero".14
A fines de 1989, recién asumido el gobierno de Carlos Menem, SOMISA, "en aras de la revolución productiva se lanzó a una escala de producción del $90 / 95\%$ de su capacidad instalada". Y, según podemos corroborar, alcanzó los niveles más elevados de su historia (ver Gráfico 3). Pero acumulando stocks sin comercializar -cuando "no se vendía nada"-, lo cual agravó la deficitaria situación financiera de la empresa.15
En 1990 SOMiSA representaba más del $50\%$ de las exportaciones siderúrgicas argentinas, transformándose en un competidor local importante. El gobierno en ese momento cambió el signo de su política económica, adecuándose a la corriente del liberalismo mundial. Y soMiSA fue sujeta a privatización (Decreto 1398/90), ante un informe de la consultora Braxton Associates que advertía el déficit financiero de la empresa, su tamaño relativamente grande y la "venta de gran número de empresas productoras de acero en el mercado mundial". La consultora recomendaba al gobierno argentino: a) "El negocio es no competitivo en el mercado de exportación". b) "Reducciones del staff a un nivel de 5.500 trabajadores (...) pero a un nivel clase internacional, implicaría una fuerza de trabajo deseable de alrededor de 3.500 trabajadores para la operación de un solo alto horno".16
Por los resultados observados se puede afirmar que esas recomendaciones fueron aplicadas. La empresa instrumentó un plan de retiros voluntarios, acordados por el interventor, Jorge Triaca, y los sindicatos. Del total de los trabajadores (12.000) 6.245 pasaron a retiro. El $73\%$ (4.608) eran residentes de San Nicolás, lo cual impactó fuertemente en el tejido social del pueblo. Durante treinta años la economía local había recibido los beneficios de miles de trabajadores con altos niveles de consumo. A partir de los retiros hubo un impacto regresivo: aperturas y cierres de emprendimientos improvisados en San Nicolás (pedidos de habilitación para 900 kioscos y 1.230 canchas de paddle), desocupación, pobreza y migración.
En el segundo semestre de 1992, al concretarse la transferencia al sector privado de Altos Hornos Zapla y de SoMiSA, se inició una nueva fase prevista por la consultora Braxton: la etapa siderúrgica de concentración económica y achicamiento de personal. AHZ tuvo como comprador a un consorcio cuyo accionista mayoritario era Citicorp, pasando a denominarse Aceros Zapla S. A. Por su parte, la privatización de SoMisA conllevó una transformación radical en la configuración de la oferta siderúrgica argentina (ver Cuadro 3), con participación de capitales internacionales.
CuadrO 3 PRIVATIZACIONES EN LA INDUSTRIA SIDERÚRGICA ARGENTINA
<table><tr><td>Empresa</td><td>millones US$</td><td>Fecha</td><td>Empresa adquirentes</td><td>País</td></tr><tr><td rowspan="5">Altos Hornos Zapla (AHZ)</td><td rowspan="5">33</td><td rowspan="5">Jul. 1992</td><td>Citicorp</td><td>EE.UU.</td></tr><tr><td>Aubert Duval S.A.</td><td>Francia</td></tr><tr><td>Societe Industrielle</td><td>Francia</td></tr><tr><td>Pensa S.A.</td><td>Argentina</td></tr><tr><td>Penfin S.A.</td><td>Argentina</td></tr><tr><td rowspan="5">SOMISA</td><td rowspan="5">140</td><td rowspan="5">Nov. 1992</td><td>Propulsora siderúrgica</td><td>Argentina</td></tr><tr><td>Usiminas</td><td>Brasil</td></tr><tr><td>Cía Vale do Rio Doce (CVRD)</td><td>Brasil</td></tr><tr><td>Cía de Aceros Pacífico</td><td>Chile</td></tr><tr><td>Banco Chartered</td><td>Gran Bretáña</td></tr></table>
En el plano empresarial el grupo Techint17 pasó a ejercer el control de la empresa privatizada. Aceros Paraná S.A. (denominación del consorcio comprador de SOMISA) dejó de elaborar productos no planos y se integró verticalmente con Propulsora Siderúrgica S.A., del mismo Grupo Techint (que poseía el $69\%$ del paquete accionario del consorcio comprador).
En el plano social ya vimos las consecuencias de los retiros voluntarios en San Nicolás, por la privatización de su planta siderúrgica. En Palpalá ocurrió algo semejante, pero con características propias. El proceso de expansión iniciado por AHZ en la década de 1940 alcanzó su plenitud a mediados de la década de 1980. La primera etapa -producción de arrabio llegó hasta fines de los años 60 para iniciar una segunda etapa de aceros semiterminados. Esta culmina aproximadamente en 1985 iniciando una tercera etapa cuando declina la producción y cae el empleo.
Las empresas siderúrgicas estatales brasileñas siguieron un plan de privatizaciones, que coincidió temporalmente con el argentino (Cuadro 4). Esto se explica por una tendencia mundial de fusiones y concentración de empresas.
CuadrO 4 PRIVATIZACIONES EN LA INDUSTRIA SIDERÚRGICA BRASILEÑA
<table><tr><td>Empresa</td><td>millones US$</td><td>Fecha</td><td>Principalesquirentes</td><td>País</td></tr><tr><td>Usiminas</td><td>1.941,20</td><td>Oct. 1991</td><td>Fundaciones 27%, financieras 15%, CVDR 10%, empleados 10%, Bozano 7%</td><td>Brasil</td></tr><tr><td>CST</td><td>353,6</td><td>Jul. 1992</td><td>Bozano, Unibanco, CVDR</td><td>Brasil</td></tr><tr><td>CSN</td><td>1495,3</td><td>Abr. 1993</td><td>Bamerindus, Itaú, Docenave Vicunha, CVDR, empleados 20%</td><td>Brasil</td></tr><tr><td>Cosipa</td><td>585,7</td><td>Ago. 1993</td><td>Bozano, Anquila y Brastubo</td><td>Brasil</td></tr><tr><td>Açominas</td><td>598,6</td><td>Sep. 1993</td><td>Cia. Min. Part. Industrial</td><td>Brasil</td></tr></table>
El proceso de privatizaciones mundiales se inició en el año 1987, con la venta de Aceros Pacífico (Chile). En 1988 le siguieron NZ Steel (Nueva Zelandia), British Steel (Gran Bretaña), Outokumpu (Finlandia) y POSCO (Corea del Sur). En Brasil, hasta finales de los año 80, el sector siderúrgico estuvo compuesto por más de 30 empresas o grupos que poseían protección estatal. Pero, a principios de la década de 1990 -por la cantidad y envergadura de las empresas- este país alcanzó el primer lugar en las privatizaciones mundiales (ver Cuadro 5).
Cuadro 5 INDUSTRIA SIDERÚRGICA MUNDIAL PRIVATIZACIONES 1990-1993 (mill. dólares)
<table><tr><td>País</td><td>Empresa</td><td>Fecha</td><td>Monto</td><td>Total</td></tr><tr><td>Africa del Sur</td><td>ISCOR</td><td>Nov. 1991</td><td>1.370</td><td>1.370</td></tr><tr><td rowspan="2">Argentina</td><td>AHZ</td><td>Abr, 1992</td><td>33</td><td></td></tr><tr><td>SOMISA</td><td>Oct. 1992</td><td>152</td><td>185</td></tr><tr><td rowspan="7">Brasil</td><td>Usiminas</td><td>Oct. 1991</td><td>1.961</td><td></td></tr><tr><td>Piratini</td><td>Feb. 1992</td><td>108</td><td></td></tr><tr><td>Tubarao</td><td>Jul. 1992</td><td>347</td><td></td></tr><tr><td>Acesita</td><td>Oct. 1992</td><td>465</td><td></td></tr><tr><td>CSN</td><td>Abr. 1993</td><td>1.488</td><td></td></tr><tr><td>Cosipa</td><td>Ago. 1993</td><td>562</td><td></td></tr><tr><td>Acominas</td><td>Set. 1993</td><td>598</td><td>5.529</td></tr><tr><td rowspan="2">Italia</td><td>Piombino</td><td>Set. 1992</td><td>312</td><td></td></tr><tr><td>Cogne</td><td>May.1993</td><td>89</td><td>401</td></tr><tr><td rowspan="5">México</td><td>Nacional</td><td>Mar. 1991</td><td>42</td><td></td></tr><tr><td>AHMSA sur</td><td>Oct. 1991</td><td>80</td><td></td></tr><tr><td>AHMSA</td><td>Nov. 1991</td><td>145</td><td></td></tr><tr><td>Sicartsa</td><td>Nov. 1991</td><td>170</td><td></td></tr><tr><td>Sibalsa</td><td>Nov. 1991</td><td>25</td><td>462</td></tr><tr><td>Noruega</td><td>Norsk Jernverk</td><td>May.1990</td><td>82</td><td>82</td></tr><tr><td colspan="4">Total</td><td>8.029</td></tr></table>
Así el sector pudo reestructurarse, ampliar su capacidad de producción, quedando nueve empresas responsables del $96\%$ de la producción brasileña: CSN, Usiminas/Cosipa, Acesita/CST, Belgo Mineira/Mendes Júnior y Gerdau/Açominas.18
Las privatizaciones en Brasil tuvieron antecedentes durante la crisis económica del gobierno de José Sarney (1985-1990). Pero fueron impuestas bajo la "Reforma del Estado" del presidente Fernando Collor de Mello (1990-1992). La privatización más significativa fue la de Usiminas, un complejo industrial del acero, ubicado en Minas Gerais. Tras su realización, en octubre de 1991, se privatizaron seis empresas del acero (Cuadro 5). Era un contexto político mundial que preanunciaba un fin de ciclo: rebeliones en los países socialistas, derribamiento del muro de Berlín, implosión de la Unión Soviética. Entonces, en América latina hubo consenso político para que los Estados abandonasen la industrialización por sustitución de importaciones, y realizaran reformas económicas liberales.
## VII. CONClusiON
Con el objetivo de comparar cómo se desarrolló el proceso siderúrgico en Argentina y Brasil se pueden resumir algunos aspectos. En primer lugar la influencia del contexto político internacional. La evolución de los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial hizo que Alemania pasara -por decisión de los EE.UU- de ser rival económico a enemigo real en América del Sur. Brasil, por su posición geográfica, tenía importancia estratégica para el desarrollo de las operaciones aéreas estadounidenses. Fue en ese momento oportuno que pudo conseguir el financiamiento necesario, y así desarrollar su industria siderúrgica.
Argentina, por su parte, también había iniciado un proceso industrial "liviano", y proyectaba desarrollar industrias básicas con fines de Defensa, entre ellas el acero. Se iniciaron gestiones a fin de adquirir los elementos requeridos para el complejo industrial. Pero, decisiones políticas del Departamento de Estado obstaculizaron el intento argentino de alcanzar cierta autarquía industrial en materia de Defensa. Prefirieron reforzar su alianza con Brasil, Las razones no sólo eran estratégicas y por reciprocidad durante la Guerra Mundial, sino también por la ausencia de complementariedad económica con Argentina (que continuaba dependiendo de las exportaciones hacia Europa). También la financiación estadounidense al PSA fue demorada por problemas de la economía argentina.
Al finalizar la década de 1980 hubo un cambio de ciclo histórico mundial. El derrumbe de los sistemas socialistas trajo como consecuencia el avance de las políticas económicas neoliberales. Argentina giró rápidamente a favor de los mercados y del empresariado internacional, con aperturas comerciales y privatizaciones de empresas estatales. El sector siderúrgico pasó del estatismo sustitutivo-atrayente de empleo (crecimiento de pequeñas poblaciones) al privatismo-expulsor de empleo (decrecimiento de pequeñas poblaciones).
Podría establecerse una comparación entre CSN y sus homólogas del PSA, desde el inicio de una ciudad empresa (company town) hasta la crisis del empleo. En primer lugar se observa que, dichas empresas siderúrgicas, tuvieron gran influencia en el aumento de la población de pequeñas poblaciones rurales (Volta Redonda, Palpalá y San Nicolás). Las tasas de crecimiento y decrecimiento poblacional gráficamente son similares. El impulso inicial de las siderúrgicas estatales generó no sólo atracción de mano de obra industrial, sino también aumento de actividades empresarias proveedoras (industriales o comerciales). Así surgió una company town siderúrgica brasileña, cuyo modelo de viviendas tuvo las características del Estado Novo de Getulio Vargas. Mientras, el correspondiente paradigma argentino fue marcado por la impronta del sistema militar (nacionaldesarrollista), ideado por el general Manuel Savio. Pero ese modelo estatal sufrió un fuerte golpe al inicio de la década de 1980: caída en las inversiones, ajustes y despidos de empleados. Las consecuencias fueron similares en ambos países. En Brasil la crisis económica se reflejó en la disminución del crecimiento de Volta Redonda, comparando con el censo del período anterior (1970/1980). La magnitud de la caída entre 1970 y 1991 (42, $82\%$ fue superior a San Nicolás $(40\% )$ pero inferior al $57\%$ de Palpalá.
El impacto de la reestructuración siderúrgica en Brasil y Argentina podemos evaluarlo en las privatizaciones de sus empresas, que tuvieron características diferentes. En Brasil gran parte de las acciones empresarias pasaron a manos de los empleados. En Argentina eso no ocurrió, aunque -a diferencia del modelo brasileño- la participación del capital extranjero fue mayor. Ambos países compartieron despidos, desaparición de las company town y desempleo. Pero hay otras variables vinculadas por considerar: la relación del desempleo en las localidades pequeñas y la migración. También el aumento de la población y la pobreza en las grandes urbes cercanas (Río de Janeiro, Rosario, San Salvador de Jujuy).
A modo de resumen. El desarrollo siderúrgico en Argentina y Brasil formó parte de las políticas de defensa de los Estados en el contexto de un mundo en guerra. Cuando la economía, la industrialización, el trabajo y el orden social eran componentes de las estrategias militares. El fin de la Guerra Fría entre las grandes potencias -con la implosión de la Unión soviética- significó el fin de las políticas estatales de bienestar social en la mayoría de los países. Las privatizaciones trajeron relocalización de los capitales internacionales y mayor concentración empresarial. También, relocalización de los desempleados, concentración alrededor de las grandes urbes y decrecimiento en las pequeñas. Estas fueron algunas consecuencias sociales de la globalización económica.
[^1]: Trabajo presentado en las XXVII Jornadas de Historia Económica, realizadas los días 20, 21 y 22 de octubre de 2021, en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina. _(p.1)_
[^2]: Doctor en Historia. Investigador en el Centro de Estudios Económicos de la Empresa y el Desarrollo (CEEED), Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Buenos Aires. _(p.1)_
[^8]: 0 1$, artículo $8 ^ { \circ }$, promulgación 27 de enero de 1961. Esta ley sustituyó varios artículos de la ley 12.987 de 1947 (ley Savio). _(p.9)_
[^9]: Rofman y Peñalva, p.58. _(p.7)_
[^10]: El paquete accionario de SoMISA estaba integrado por el Estado (DGFM), Industriales siderúrgicos y suscripción pública. El Estado nacional —según el primer Ejercicio de SOMisA, 1947/48 aportó 11,2 millones de pesos $8 1 \%$ del capital). Los industriales aportaron 1,2 millones y otros 1,3 millones por suscripción pública. En 1961 el Congreso Nacional posibilitó ampliar las acciones del sector privado. El Estado “podrá ofrecer a la suscripción pública sus acciones hasta el límite del noventa por ciento $(90 \% )$ del capital suscrito de la sociedad”. Ver ley $\mathsf { N } ^ { \circ } ~ 1 5. _(p.9)_
[^11]: Primo, pp. 171-72. _(p.9)_
[^12]: Ibídem, pp, 182-83. _(p.10)_
[^14]: Schvarzer, p. 327. _(p.10)_
[^15]: Rofmany Peñalva, p 62. _(p.10)_
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Roberto Dante Flores. 2026. \u201cThe Steel Industry of Brazil and Argentina. From its Creation to its Privatization\u201d. Global Journal of Research in Engineering - G: Industrial Engineering GJRE-G Volume 22 (GJRE Volume 22 Issue G1).
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