## I. INtroduCCiΓn
Sc obra completa de Rosario Castellanos puede interpretarse a travΓ©s de un anΓ‘lisis de la realidad hispanoamericana enfocado en la imagen femenina y la bΓΊsqueda de la autenticidad de la mujer. Este anΓ‘lisis sigue un proceso de tres etapas para explorar las interacciones entre los sexos. La primera, reflejada en las novelas BalΓΊn CanΓ‘n (1957) y Oficio de tinieblas (1962), presenta las actitudes tΓpicas y roles tradicionales de las mujeres. En la segunda, los personajes cuestionan y transgreden sistemΓ‘ticamente los tabΓΊes sociales, como se observa en las colecciones de cuentos Los convidados de agosto (1975) y Γlbum de familia (1971). Finalmente, la tercera etapa, revela la percepciΓ³n de lo que la mujer realmente es, en contraste con la imagen que la sociedad le ha impuesto, como se refleja en la obra El eterno femenino (1975).
Dentro de estas tres etapas del proceso mencionado por Fox-Lockert, "Lecciones de cocina", uno de los textos que conforman la colecciΓ³n Γlbum de familia, se ubica en la fase intermedia, donde los personajes se rebelan contra las convenciones sociales. En el relato que vamos a analizar, la autora muestra cΓ³mo, a partir de una identidad moldeada por la "receta" prescrita por las estructuras patriarcales, la conciencia femenina comienza a desgarrarse para iniciar su camino hacia la liberaciΓ³n. La otredad femenina, entendida como un reflejo que se define a partir de un yo masculino patriarcal asumido como absoluto y esencial, es un tema planteado por la filΓ³sofa existencialista Simone de Beauvoir en El segundo sexo, texto fundacional del movimiento feminista de la segunda mitad del siglo XX. El anΓ‘lisis que aquΓ presento explora el dialogo entre este texto y el de Simone de Beauvoir utilizando el marco teΓ³rico de la intertextualidad. ΒΏPor quΓ© elegir este enfoque? En "Lecciones de cocina", el texto dialoga de manera implΓcita con corrientes filosΓ³ficas como la fenomenologΓa y el existencialismo, ampliamente difundidas en MΓ©xico durante la dΓ©cada de 1970, cinco aΓ±os antes de la publicaciΓ³n del texto analizado aquΓ. Aunque Castellanos no menciona directamente a ningΓΊn filΓ³sofo ni marca explΓcitamente sus referencias a la fenomenologΓa y al existencialismo, la obra sugiere una integraciΓ³n mΓ‘s profunda de estas filosofΓas, especialmente del existencialismo, reflejado en el subtexto de la narrativa. Por otra parte, la intertextualidad nos permite desentraΓ±ar la articulaciΓ³n que las diversas partes de la construcciΓ³n literaria del texto (la configuraciΓ³n de los personajes, la funciΓ³n del narrador, la focalizaciΓ³n, el manejo del tiempo y del espacio, etc.) mantienen con la propuesta de El segundo sexo, en un juego entre textos que se absorben y borran las costuras entre ellos (Michel Rifaterre) deviniendo asΓ en una estructuraciΓ³n narrativa literario-filosΓ³fica.
## II. Marco TeΓ³rico
La historia del tΓ©rmino "intertextualidad" se origina en la reseΓ±a de Julia Kristeva a dos obras de MijaΓl Bajtin, donde ademΓ‘s de destacar la riqueza del pensamiento de BajtΓn, introduce el concepto de "intertextualitΓ©", para describir la dialogicidad:
En BajtΓn, por lo demΓ‘s, esos dos ejes, que Γ©l llama respectivamente diΓ‘logo y ambivalencia, no estΓ‘n distinguidos con claridad. Pero esa falta de rigor es mΓ‘s bien un descubrimiento que BajtΓn es el primero en introducir en la teorΓa literaria: todo texto se construye como mosaico de citas, todo texto es absorciΓ³n y transformaciΓ³n de otro texto. En el lugar de la nociΓ³n de intersubjetividad se instala la de intertextualidad. (Kristeva, 1967, "La palabra, el diΓ‘logo y la novela", citada en Navarro, 1996, p. vi)
Las direcciones que ha tomado la intertextualidad despuΓ©s de Kristeva son variadas. Entre ellas, destaca especialmente su utilidad como herramienta para el anΓ‘lisis textual, lo que requiere un sistema de categorΓas para su estudio. GΓ©rard Genette identifica cinco categorΓas que describen diferentes tipos de relaciones entre textos: la hipertextualidad, que conecta un texto B (hipertexto) con un texto A (hipotexto); la architextualidad, que examina la relaciΓ³n del texto con el gΓ©nero; la metatextualidad, que explora la relaciΓ³n del texto con la crΓtica; la paratextualidad, que analiza la relaciΓ³n del texto con elementos como el tΓtulo, intertΓtulo, epΓlogo, advertencias, prΓ³logos, notas, etc.; y la intertextualidad, definida como: "la presencia de un texto en otro" (Palimpsestos, la literatura en segundo grado, 1989, pp. 9-10)
El tΓ©rmino "intertextualidad" adquiriΓ³ con los trabajos de Julia Kristeva, asΓ con los enfoques de otros investigadores como Barthes, Riffaterre y Derrida, el status de categorΓa teΓ³rica fundamental para los estudios literarios, pues describe aspectos clave de la praxis literaria actual; ademΓ‘s, ha sido esta misma praxis la que "forzΓ³" la introducciΓ³n de un tΓ©rmino en consonancia con sus mΓ©todos propios y las interacciones entre los textos y las circunstancias que permiten la producciΓ³n de su significado. (Ryszard Nycz "La intertextualidad y sus esferas: textos, gΓ©neros y mundos", citado en Navarro, 1989, Criterios). Desde esta perspectiva, la intertextualidad no solo ofrece un marco teΓ³rico robusto para entender la interacciΓ³n entre textos, sino que tambiΓ©n proporciona una herramienta analΓtica invaluable para desentraΓ±ar las capas de significado en obras complejas como Lecciones de cocina.
## III. La Paratextualidad Y
### Architextualidad en "Lecciones De
#### Cocina"
En Lecciones de cocina se observa una especie de "polifonΓa" textual con un doble movimiento: "hacia adentro", en la interrelaciΓ³n entre los textos del mismo libro, Γlbum de familia, y "hacia afuera", en los lazos que Lecciones de cocina tiende con el gΓ©nero literario al que pertenece. De acuerdo con GΓ©rad Genete, la paratextualidad refiere a la relaciΓ³n que guarda el texto con el tΓtulo, lo presenta, le da presencia e incide en su interpretaciΓ³n (Palimpsestos, la literatura en segundo grado, pp. 9-10). Γlbum de familia es un tΓtulo que origina un horizonte de expectativas que pertenece a la semΓ‘ntica del texto. El tΓtulo mismo inicia la narrativa y prefigura una exploraciΓ³n de las relaciones domΓ©sticas y los roles tradicionales de la mujer dentro del espacio familiar. El "Γlbum de familia" alude a fotografΓas y recuerdos que capturan la historia y las dinΓ‘micas de una familia. Todos los textos de la colecciΓ³n se encuadran dentro de ese "Γlbum": en "Domingo", se explora la feminidad, el cuerpo y la sexualidad de Edith, una mujer casada; en "Cabecita blanca", se aborda la crisis de identidad de una mujer adulta que se enfrenta a las convenciones de gΓ©nero; y en el texto homΓ³nimo del libro, "Γlbum de familia", se narra la historia de una escritora que dialoga con sus condiscΓpulas sobre la relaciΓ³n de las mujeres con la literatura, el matrimonio y la maternidad. Dentro de ese Γlbum se encuentra el texto Lecciones de cocina, cuyo tΓtulo funciona catafΓ³ricamente, anticipando una exploraciΓ³n de instrucciones o guΓas esperadas en un contexto culinario, prefigurando el contenido del texto. AdemΓ‘s el tΓtulo actΓΊa anafΓ³ricamente, mirando hacia atrΓ‘s, conectΓ‘ndose con la tradiciΓ³n literaria: "El tΓtulo [...] no es mera puerta, mero preanuncio de lo que uno va a encontrar, porque esa puerta se abre hacia atrΓ‘s y hacia adelante (actΓΊa no sΓ³lo como catΓ‘fora, sino como anΓ‘fora, en cuanto remite a un tΓtulo anterior) y desde el primer momento podemos intuir asunciones, negaciones y rΓ©plicas con la tradiciΓ³n cercana o lejana". (JosΓ© Enrique MartΓnez FernΓ‘ndez, J.E. 2001, La intertextualidad literaria, p. 137.)
El tΓtulo Lecciones de cocina sugiere una conexiΓ³n con el gΓ©nero literario y, en este caso, presenta elementos architextuales. Tradicionalmente, el libro de cocina remite a un texto sobre la preparaciΓ³n de alimentos. Sin embargo, aquΓ se deconstruye el gΓ©nero discursivo de la receta. El uso que la protagonista hace de la receta no corresponde al propio de un documento perteneciente a ese gΓ©nero discursivo: "Si bien el libro de recetas tradicionalmente abre una esfera de quehaceres domΓ©sticos escrito por y para mujeres, la travesΓa que se emprende nos acerca al libro de cocina desde una lectura crΓtica." (Saneleuterio, E. 2017, p. 110). Esto sugiere una ironΓa que cuestiona y pone en entredicho las "lecciones" culturales heredadas y las expectativas de gΓ©nero transmitidas como un tipo de receta. En este sentido, la relaciΓ³n del tΓtulo con el texto refleja lo que Manfred Pfister conceptualiza como un grado de intertextualidad llamado dialogicidad: "la relaciΓ³n que guarda el intertexto con su pre-texto (original) ya que puede ironizarlo o minar sus supuestos ideolΓ³gicos. (Manfred Pfister, "Concepciones de la intertextualidad" en Criterios. pp. 85-108).
Lecciones de cocina ejemplifica una compleja interacciΓ³n textual que se despliega tanto "hacia adentro" dentro de Γlbum de familia como "hacia afuera" en su relaciΓ³n con el gΓ©nero literario de la receta. El tΓtulo, cargado de ironΓa, cuestiona y deconstruye las expectativas tradicionales del gΓ©nero, estableciendo una dinΓ‘mica de architextualidad que interroga y subvierte los supuestos culturales y literarios. Esta relaciΓ³n, que se manifiesta a travΓ©s de conexiones catafΓ³ricas y anafΓ³ricas, enriquece la narrativa mediante la paratextualidad, entretejiendo elementos de crΓtica social y literaria, y ofreciendo una reflexiΓ³n profunda sobre las normas y roles de gΓ©nero.
## IV. ANΓlisis IntertEXtUal De "LEcCiones De COCina"
El cuento se estructura como un flujo de conciencia protagonizado por una reciΓ©n casada, que tambiΓ©n actΓΊa como narradora omnisciente. La protagonista principal es una mujer intelectual con habilidades limitadas para desempeΓ±ar roles tradicionales. En el relato, la vemos preparando la cena para su marido, dos filetes asados, mientras reflexiona en un monΓ³logo introspectivo sobre sus experiencias conyugales, culturales y sociales. Al principio, se identifica con el rol de la "mujer del matrimonio bien", caracterizado por el silencio, la obediencia y la sumisiΓ³n. Sin embargo, a medida que reflexiona sobre su situaciΓ³n, comienza a adoptar un nuevo rol basado en la resistencia, la lucha y el autodescubrimiento autΓ©ntico.
Los elementos intertextuales instalan al lector desde el principio en el cuestionamiento principal de El segundo sexo, convirtiΓ©ndose en un componente estructural fundamental en la arquitectura literaria del cuento ampliando su estatus discursivo. La conciencia emergente de un sujeto femenino que busca definir su identidad se desarrolla a partir de roles tradicionales representados en la "receta":
"Se me atribuyen las responsabilidades y las tareas de una criada para todo. He de mantener la casa impecable, la ropa lista, el ritmo de la alimentaciΓ³n infalible. Pero no se me paga ningΓΊn sueldo, no se me concede un dΓa libre a la semana, no puedo cambiar de amo."(Castellanos, 2008, p. 20) [...] "Gracias por haberme abierto la jaula de una rutina estΓ©ril para encerrarme en la jaula de otra rutina que, segΓΊn todos los propΓ³sitos y las posibilidades, ha de ser fecunda. Gracias por darme la oportunidad de lucir un traje largo y caudaloso, por ayudarme a avanzar el interior del templo, exaltada por la mΓΊsica del Γ³rgano." (Castellanos, 2008, p. 19)
La domesticidad obligatoria y la celebraciΓ³n matrimonial inciden en la identidad que no se reconoce, reflejando un conflicto interno en la protagonista. "ΒΏPero quiΓ©n soy yo?"(Castellanos, 2008, pp. 19- 20). La pregunta revela una bΓΊsqueda de identidad, cuestionando su papel limitado como esposa en el matrimonio. La respuesta automΓ‘tica, "Tu esposa, claro" (Castellanos, 2008, pp. 19- 20) sugiere una identidad predefinida y restringida por las normas sociales y las expectativas de gΓ©nero. Esta reflexiΓ³n inicial establece el tono para explorar mΓ‘s a fondo la complejidad de la identidad femenina en relaciΓ³n con las estructuras sociales y el patriarcado. SegΓΊn Simone de Beauvoir, a lo largo de la historia las mujeres han sido definidas y diferenciadas en relaciΓ³n con el hombre, ya sea como esposas, amantes, cortesanas, hermanas o hetairas. Ellas no tienen existencia propia, sino que siempre estΓ‘n vinculadas a los hombres, quienes les imponen identificarse con la proyecciΓ³n que ellos hacen de sus deseos. La mujer es "lo otro", definida a partir de la mismidad masculina, sin connotaciΓ³n de reciprocidad y siempre en una relaciΓ³n de asimetrΓa: "el hombre define a la mujer, no en sΓ, sino en relaciΓ³n con Γ©l; la mujer no tiene consideraciΓ³n de ser autΓ³nomo" [...] "la mujer se determina y diferencia con respecto al hombre, y no a la inversa; ella es lo inesencial frente a lo esencial. Γl es el Sujeto, es el Absoluto: ella es la alteridad" (Beauvoir, 199, p. 36).
Beauvoir sostiene que la nociΓ³n del "Otro" es fundamental como la propia conciencia humana, presente desde las sociedades primitivas y sus mitologΓas, siempre representadas en dualidades como dΓa-noche, bien-mal, etc. donde cada tΓ©rmino solo se entiende en relaciΓ³n con su opuesto. Esta idea de alteridad es crucial para el pensamiento humano, ya que define cΓ³mo nos entendemos a nosotros mismos en contraste con lo diferente. HistΓ³ricamente, los hombres han sido vistos como el sujeto principal (lo Mismo), mientras que las mujeres han sido relegadas a la posiciΓ³n de "lo Otro": "En dualidades compuestas por tΓ©rminos que se definen en correlaciΓ³n [...] Ninguno se define como uno sin enunciar al otro frente a sΓ". (Beauvoir, 1949, p. 36) Sin embargo, esto no sucede con los tΓ©rminos femenino y masculino; no son tΓ©rminos complementarios que formen un todo preexistente de una dualidad, lo femenino no se define por su oposiciΓ³n a lo masculino, por lo que deviene en alteridad absoluta:
"...siguiendo a Hegel, descubrimos en la propia conciencia una hostilidad fundamental respecto a cualquier otra conciencia; el sujeto sΓ³lo se afirma cuando se opone: pretende enunciarse como esencial y convertir al otro en inesencial, en objeto. Sin embargo, la otra conciencia le plantea una pretensiΓ³n recΓproca [...] ΒΏCΓ³mo es posible entonces que entre los sexos esta reciprocidad no se haya planteado, que uno de los tΓ©rminos se haya afirmado como el ΓΊnico esencial, negando toda relatividad con respecto a su correlato, definiΓ©ndolo como alteridad pura? (Beauvoir, 1949, p. 37)
En el contexto de la lucha de las conciencias por afirmarse y cΓ³mo una se afirma convirtiendo a la otra en objeto, la cocina se presenta como un escenario que no solo es un espacio fΓsico, sino tambiΓ©n un sΓmbolo de confinamiento de las mujeres dentro de las expectativas tradicionales masculinas. La protagonista del cuento de Castellanos describe su lugar en la cocina como algo predestinado y eterno: "Mi lugar estΓ‘ aquΓ. Desde el principio de los tiempos ha estado aquΓ (Castellanos, 2008, p. 15) ilustrando como las normas sociales han esencializado su rol como algo fijo e inmutable. "ΒΏPero quiΓ©n soy yo? Tu esposa, claro. Y ese tΓtulo basta para distinguirme de los recuerdos del pasado, de los proyectos para el porvenir. Llevo una marca de propiedad". (Castellanos, 2008, pp. 19- 20) Finalmente, la pΓ©rdida del nombre y la identificaciΓ³n ΓΊnicamente como "esposa" subraya la alienaciΓ³n de su propia identidad: "Porque perdΓ mi antiguo nombre y aΓΊn no me acostumbro al nuevo, que tampoco es mΓo (Castellanos, 2008, p. 18) Esa pΓ©rdida de identidad individual refleja lo que Beauvoir llama "la alteridad pura", donde la mujer es completamente definida en funciΓ³n del hombre y de su papel dentro de la estructura patriarcal.
Sin embargo, la focalizaciΓ³n del relato acentΓΊa el espacio subjetivo de la experiencia interna, resaltando las dudas, luchas y conflictos internos y reflejando una tensiΓ³n constante entre la identidad personal y los roles dictados por la "receta". AquΓ la referencia intertextual al libro de Beauvoir es indiscutible: "En realidad, la naturaleza no es un hecho inmutable, como tampoco lo es la realidad histΓ³rica. Si la mujer se descubre como lo inesencial que nunca se convierte en esencial, es porque no opera ella misma esa inversiΓ³n." (Beauvoir, 1949, p. 38). Operar esa inversiΓ³n, devenir de la otredad al ser uno (una); al sΓ mismo (misma) y afirmarse frente a la otra conciencia implica un acto revolucionario que sacude las estructuras de un sistema social patriarcal, ya que las mujeres estΓ‘n dispersas entre los hombres y estΓ‘n mΓ‘s estrechamente ligadas a ellos a travΓ©s del hogar, el trabajo, los intereses econΓ³micos y sociales (el padre, el esposo) que a otras mujeres. Las mujeres burguesas sienten solidaridad con los hombres de su clase y no con las mujeres proletarias; las mujeres blancas se alinean con los hombres blancos, no con las mujeres negras. Mientras otros grupos oprimidos pueden concebir la posibilidad de eliminar a sus opresores, las mujeres no pueden ni soΓ±ar en eliminar a sus opresores. "El vΓnculo que la une a sus opresores no se puede comparar con ningΓΊn otro". (Beauvoir, 1949, p. 38).
En el texto que analizamos, somos espectadores de la lucha de oposiciΓ³n de una conciencia que pelea por afirmarse frente a la otra conciencia que le impone la receta. De este modo, la protagonista reflexiona y cuestiona su rol, abriendo el camino hacia el autoconocimiento de una identidad autΓ©ntica definida en tΓ©rminos de autonomΓa y libertad: "ΒΏQuΓ© rayos pasa? Esta maldita carne estΓ‘ empezando a soltar un humo negro y horrible [.....] A esta carne su mamΓ‘ no le enseΓ±Γ³ que era carne y que deberΓa de comportarse con conducta". (Castellanos, 2008, p. 22)
La carne es un recurso metonΓmico. Su comportamiento anΓ³malo en la cocina refleja algo mΓ‘s profundo, metonΓmicamente representa la situaciΓ³n de la protagonista, atrapada en roles y expectativas tradicionales que no funcionan adecuadamente para ella. El descontrol de la cocciΓ³n de la carne refleja la pΓ©rdida de control y la sensaciΓ³n de estar fuera de lugar que siente la protagonista en su vida domΓ©stica. La frustraciΓ³n de la protagonista con la carne que no se comporta como deberΓa es una extensiΓ³n de su propia lucha. AsΓ la carne se convierte en espejo de su propio conflicto interno:
"Recapitulemos. Aparece, primero el trozo de carne con un color, una forma, un tamaΓ±o. Luego cambia y se pone mΓ‘s bonita y se siente una muy contenta. Luego vuelve a cambiar y ya no estΓ‘ tan bonita. Y sigue cambiando y cambiando y cambiando y lo que uno no atina es cuΓ‘ndo pararle el alto. [...] Y el trozo de carne que daba la impresiΓ³n de ser algo tan sΓ³lido, tan real, ya no existe. [...]
ΒΏEntonces? Mi marido tambiΓ©n daba la impresiΓ³n de ser algo tan sΓ³lido, tan real." (Castellanos, 20, p. 23).
AsΓ como la carne cambia su forma y apariencia dentro del fuego, la protagonista experimenta una transformaciΓ³n interna, cuestionando y redefiniendo su identidad en relaciΓ³n con las expectativas que la otra conciencia masculina le impone. La metonimia de la carne quemada se entrelaza con la metΓ‘fora de la transformaciΓ³n personal y la conciencia emergente de la protagonista: "La carne no ha dejado de existir. Ha sufrido una serie de metamorfosis" [que] ContinuarΓ‘ operando en otros niveles. En el de mi conciencia, en el de mi memoria, en el de mi voluntad, modificΓ‘ndome, determinΓ‘ndome, estableciendo la direcciΓ³n de mi futuro. Yo serΓ©, de hoy en adelante, lo que elija en este momento". (Castellanos, 2008, p. 24, subrayado mΓo)
Y aquΓ encontramos la interpelaciΓ³n intertextual con el texto de Beauvoir: la conciencia femenina debe enfrentar el riesgo metafΓsico de alcanzar una libertad autΓ©ntica, forjando sus propios fines. Todo individuo busca afirmarse como sujeto, este es un camino nefasto, porque pasivo, alienado, perdido, es presa de voluntades ajenas, queda mutilado en su trascendencia, frustrado de todo valor. Sin embargo, es un camino fΓ‘cil: evita la angustia y la tensiΓ³n de la existencia autΓ©nticamente asumida. (Beauvoir, 1949, pp. 39-40). La protagonista del texto analizado asume el riesgo y la angustia que implica una libertad autΓ©nticamente asumida: "es verdad que en el contacto o colisiΓ³n con Γ©l he sufrido una metamorfosis profunda: no sabΓa y sΓ©, no sentΓa y siento, no era y soy" (Castellanos, 2008, pp. 18) El ser se reivindica como sujeto y emerge autΓ©nticamente como un para sΓ y ya no como un ser para otro.
Y aquΓ se presenta el intertexto de $E I$ segundo sexo, donde su autora seΓ±ala que el dilema de la mujer radica en este conflicto entre su deseo de ser considerada esencial y las circunstancias histΓ³ricosociales que la sitΓΊan como inesencial. La cuestiΓ³n central es cΓ³mo puede un individuo realizarse plenamente en la condiciΓ³n femenina y recuperar la independencia, no en tΓ©rminos de felicidad, sino de una autΓ©ntica libertad (Beauvoir, 1949, pp. 45-46). Es una conciencia que se enfrenta al desamparo y la angustia existencial al decidir su propio ser, descubriendo su intimidad y percibiendo al otro como una libertad opuesta pero ya no necesariamente absoluta ni esencial en tΓ©rminos metafΓsicos:
"Yo no soy el sueΓ±o que sueΓ±a, que sueΓ±a, que sueΓ±a; yo no soy el reflejo de una imagen en un cristal; a mΓ no me aniquila la cerrazΓ³n de una conciencia o de toda conciencia posible. Yo continΓΊo viviendo con una vida densa, viscosa, turbia, aunque el que estΓ‘ a mi lado y el remoto, me ignoren, me olviden, me pospongan, me abandonen, me desamen. Yo tambiΓ©n soy una conciencia que puede clausurarse, desamparar a otro y exponerlo al aniquilamiento. (Castellanos, 2008, pp. 17)
Y asΓ deviene en la protagonista el proceso dialΓ©ctico en el que la conciencia femenina logra operar esa inversiΓ³n de lo Otro en lo Uno, al asumirse como esencial y liberarse de la Otredad absoluta impuesta por la conciencia masculina patriarcal. En este acto de afirmaciΓ³n, se posiciona como Uno y rompe con la dinΓ‘mica de sumisiΓ³n.
## V. CONClusiΓN
A travΓ©s del formato de la receta y la tΓ©cnica del fluir de la conciencia se revela la complejidad de la identidad femenina, moldeada por normas y expectativas de una sociedad patriarcal, en "Lecciones de cocina", relato que establece un dialogo con la filosofΓa existencialista del "El segundo sexo" de Simone de Beauvoir quien plantea que la mujer ha sido tradicionalmente definida como la Otredad absoluta en relaciΓ³n al hombre. La protagonista, a travΓ©s de un monΓ³logo interno mientras cocina, simboliza la lucha interna por la autodeterminaciΓ³n y la bΓΊsqueda de una identidad autΓ©ntica desafiando la domesticidad y la subordinaciΓ³n impuesta por una sociedad androcΓ©ntrica. Rosario Castellanos al deconstruir el gΓ©nero discursivo de la receta culinaria, desmantela las "lecciones" culturales heredadas y ofrece una crΓtica incisiva de las estructuras patriarcales. AsΓ, el texto no solo actΓΊa como una narrativa literaria, sino tambiΓ©n como una reflexiΓ³n filosΓ³fica que cuestiona la esencia prescrita de la mujer y promueve la reivindicaciΓ³n de su autonomΓa y libertad. La metonimia de la carne en proceso de cocciΓ³n refleja la transformaciΓ³n de la protagonista, marcando su transiciΓ³n de un objeto pasivo a un sujeto activo que se afirma en sΓ y para sΓ, reflejando el proceso dialΓ©ctico de inversiΓ³n de la alteridad en autodefiniciΓ³n esencial.
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