This work is the result of research that we have carried out between 2009-2019 on the exchange fairs or also called barter fairs that occur in the Andean area surrounding in the triple border between Argentina, Bolivia and Chile. These fairs are scheduled and organized autonomously by a group of cross-border indigenous organizations of the Atacama/ Atacameño people-nation. Despite the economic, social and political changes that have fractured the connection and relationships of this people, the Atacamas/Atacameños show the ability to intervene in their contexts, adopt and create their own forms of integration, connection and exchange. Thus, they incorporate new practices of socio-economic linkage into their traditions, such as the increase in globalized merchandise and the use of money for the purpose of trade, but they also show a special interest in maintaining a sense of Atacama/Atacameño unity in the face of restrictions, filters and border barriers that have been imposed by States.
onde se topa la triple frontera entre Argentina, Bolivia y Chile, desde hace más de dos décadas se están realizando una serie de ferias comerciales organizadas por agrupaciones atacamas/ atacameñas,' esto con el propósito de reivindicar y dar continuidad a antiguas tradiciones comerciales -algunas basadas en el trueque- y practicadas por viajeros comerciantes llamados arrieros y llameros (Sanhueza, 1992; Molina 2011; D'Orcy, 2021). Muchos de estos viajeros-comerciantes eran de origen puneño; es decir que provenían de las tierras altas de Atacama conocida también como la Puna.
Durante la época colonial y gran parte de las repúblicas, la gente de la Puna fueron transportistas claves para conectar la producción andina -como por ejemplo la plata de Potosí- con el resto del mundo y viceversa (Conti y Sica, 2009). Su conocimiento sobre rutas, climas, cargas, sogas, amarres y animales fue importante para la movilidad e intercambio, tanto así que su oficio por siglos fue considerado una especialidad. (Sica, 2010; Conti, 2011).
Aproximadamente desde los años 70 del siglo XX los arrieros y llameros fueron considerados contrabandistas[^2]2, muchos fueron perseguidos y arrestados, sus mercancías decomisadas y ellos mismos fueron testigos de cómo sus animales eran sacrificados e incinerados por agentes sanitarios hasta que finalmente los arrieros y llameros dejaron de viajar y cruzar las fronteras en los primeros años del siglo XXI (Molina 2010).
A pesar que este trauma cortó bruscamente siglos de relaciones socio-históricas, esto no evitó que en la memoria atacameña-puneña quedaran profundamente grabados con gran admiración las actividades de los arrieros y llameros, no solo como comerciantes de otra época, sino que esta figura recobró importancia y se convirtió en una parte representativa del pueblo atacama/atacameño a pesar que la práctica ya no existe. Los atacameños, especialmente los de la Puna se siguen considerando un grupo viajero y comerciante.
A finales del siglo XX iniciaron con mayor fuerza los procesos de reconstrucción indígena y de redefinición de fronteras étnicas en Argentina, Bolivia y Chile (Choque y Mamaní, 2001; Gündermann, 2002). Este proceso fue utilizado por grupos de atacamas/ atacameños para reivindicarse como poblaciones indígenas de un larga pasado en lo que consideran su territorio. Sin embargo, la condición indígena quedó estrictamente establecido dentro de las condiciones dadas por los Estados. Los atacamas/atacameños tuvieron que amoldarse a los nuevos requerimientos legales, y así las antiguas formas de organización comunitaria en base a familia o ayllú, dieron paso a modelos de asociación urbano-estatales propuestas desde instituciones de gobierno.
Se creó una nueva forma de comunidades y organizaciones indígenas las cuales muchas obtuvieron reconocimiento por parte de los Estados en el nuevo contexto socio-político.[^3] Las mismas, se reorganizan bajo los marcos oficiales de legalidad e iniciaron una serie de actividades concernientes a expresar sus formas culturales e identidad. Precisamente una de ellas fueron la creación Ferias de Intercambio o Ferias de Trueque que a diferencia del arrieraje y llamerismo es una actividad que no está prohibida, no viola ninguna ley, pero está bajo la observación minuciosa de instituciones estatales como aduanas, gendarmería,[^6]
Si bien las ferias en la actualidad son una importante articulación de encuentro entre las comunidades y organizaciones atacamas/atacameñas de Argentina, Bolivia y Chile las mismas son de reciente creación. Aunque es importante destacar que para los atacamas/atacameños los antecedentes de estas ferias provienen de las prácticas arrieras y llameras de generaciones atrás de las cuales se sienten herederos.
Sin embargo, a pesar que esta idea de práctica tradicional está fuertemente enraizada en el imaginario de los feriantes atacameños -especialmente en lo que se refiere al trueque de productos del campo-, pero estas ferias se encuentran inund[^5]adas de mercancías industrializadas más que los frutos de la tierra. Lo que más se comercializa es lo que sale de las fábricas de diferentes partes del mundo.
De ese modo la feria es la carretera de conexiones globales para la adquisición de mercancías del mercado mundial. Estas mercancías llegan a través de otros caminos hacia consumidores más allá de los gigantescos centros de distribución ubicados en las capitales. La feria acorta distancia, la posibilidad de obtener algunas mercancías fabricadas en China también ocurre en puntos recónditos de los Andes sobre los 4000 m.s.n.m. como lo es Hito Cajón (frontera Bolivia-Chile). Así pues, la feria no solo conecta a un pueblo, sino que conecta mercados y mercancías internacionales en que ya no solo está involucrado el trueque, muchas veces la operación que más se usa para la adquisición de mercancías es la compra-venta.
Las Ferias de Intercambio, Ferias de Trueque o Ferias de Intercambio de Productos Andinos son otra vía por donde se conectan mercancías industrializadas promovidas por la globalización neoliberal. Pero a pesar del discurso de comercio libre y global, es muy probable que este comercio no tenía pensado que una imperceptible parte de la demanda y distribución se comercializara en pequeñas ferias como estas, en que las mercancías y productos son dedicados a la Pachamama y Ancestros a través de ceremonias andinas. Así pues, las ferias de intercambio o de trueque son una ruta no planificada en el sistema de producción-distribución-consumo capitalista.
Precisamente por tratarse de otro camino que no tenía trazado el sistema, en los puestos fronterizos existe una especie de estigmatización de los feriantes y las ferias. Cuando se trata de atacamas/atacameños cruzando fronteras, los ojos de la administración en muchas ocasiones se vuelven sumamente fiscalizadores.
A pesar que los atacamas/atacameños consideran que son un solo pueblo y que están en su territorio, pero no dejan de percibir a los puestos fronterizos como obstáculos para mantener las relaciones histórico-culturales y el intercambio de mercancías. Esto algunas veces ha generado conflictos entre feriantes y funcionarios, en que los atacamas/atacameños consideran que no se les permite ser indígena-andino en su propia tierra.
El presente trabajo trata de enfocar su interés en las ferias de intercambio o trueque específicamente en las modificaciones que ha hecho el pueblo atacama/ atacameño para mantener sus relaciones sociohistóricas y cómo se generan otras rutas del comercio global en espacios considerados secundarios o periféricos y como perciben los atacamas/atacameños los puestos fronterizos. El estudio se basa en el análisis de experiencias, relatos y entrevistas de feriantes obtenidas durante ferias entre el 2009 y 2019. Se complementa está información con revisión bibliográfica sobre tradición arriera del pasado y ferias actuales.
### 1. De arrieros-llameros a feriantes autónomos
En 1993, ocurre una de las primeras ferias de trueque. Atacamas de Catua (Argentina) junto con atacameños San Pedro de Atacama y Toconao (Chile), reinician una serie de encuentros familiares. Como resultado de estos, decidieron renovar los contactos e intercambios, pero utilizando otras alternativas ya que el arrieraje y llamerismo habían recibido fuertes golpes que prácticamente lo habían exterminado:
"Nosotros decidimos hacer una feria, porque ya no se podía venir con los animales, ¿viste? A los arrieros, no los dejaban pasar, les quemaron toditos los animales y nosotros queríamos seguir la tradición como era antes, de cambalachar, de cambiar. Así que pensamos en hace' las ferias, en venir y encontrarnos con los familiares, así como era antes, mantener lo que nos enseñaron los abuelos y lo hicimos. Porque tenemos familiares en San Pedro [de Atacama] en Toconao y en Catua. Primero, nosotros vinimos acá [San Pedro de Atacama], y después, ellos fueron para allá" [Catua]. (Atacama N°1).
La reorganización de ferias indica que, los grupos locales buscan nuevas formas de articulación con el propósito de mantener vigentes los contactos e intercambio ante la prohibición y extinción de los viajes tradicionales en los lomos de burros, mulas y llamas. Esto demuestra la capacidad de dinamismo por parte de los atacamas/atacameños para mantener y modificar la movilidad e intercambio. Ante las imposiciones legales y económicas por parte de los Estados, los grupos atacamas/atacameños crean nuevos ciclos en que resurgen a través de nuevas formas de movilidad e intercambio.
Entre 1999 y 2001, el Consejo de Pueblos Atacameños del Salar de Atacama3 en Chile y las comunidades de Quetena Grande y Quetena Chico en Bolivia organizaron otra serie de ferias de trueque en Hito Cajón justo en el límite de ambos países (Aguilar y Moreno, 2001:13).
En estas primeras ferias se solicitaba a los participantes la exclusividad de trueque (cambalache) sin que mediara otra forma de intercambio: (Aguilar y Moreno, 2001:13). El encuentro también sirvió para la reunión de familiares que estaban separados por la distancia y las fronteras:
"Se encontró una mamá con unos de sus hijos, se había venido a Chile y tenías 20 años que no se veían..." (Atacameño $\mathsf { N } ^ { \circ } \mathsf { 1 }$ )
Pocos años después, dirigentes atacamas/ atacameños de Catua, La Poma, Los Andes (Argentina); Quetena Grande, Quetena Chico (Bolivia), y San Pedro de Atacama (Chile) fundaron organizaciones indígenas autónomas enfocadas principalmente a agendar y celebrar ferias de intercambio. Estas son Pueblos Atacameños sin Fronteras® y Red Pueblo Atacama. Estas agrupaciones son nuevas expresiones atacamas/atacameñas para mantener la conectividad, ya no solo se trata de comunidades tradicionales o las comunidades constituidas en base a las directrices del Estado, sino que son grupos de indígenas que de manera autónoma y reivindicativa se organizan con el objetivo de celebrar las ferias de trueque.
Si bien, toman de ejemplo el modelo estatal para estructurarse, pero sus representantes se consideran de un solo pueblo a pesar de estar separados en tres países distintos. No abandonan el sentido de comunidad tradicional que combinan con otras formas de organización para lograr sus objetivos. Sus actividades están encaminadas a mantener relaciones históricas, sociales, culturales y comerciales que los Estados no tienen presente en su concepción sobre lo indígena.
Las agrupaciones se encargan de convocar y organizar ferias en localidades atacameñas en el espacio de la triple frontera. Así pues, las actuales ferias son constituidas y agendadas principalmente desde organizaciones atacameñas.
Estas organizaciones en algunos casos han sobrepasado ciertos marcos pretendidos por el Estado, pero sin romper con la legalidad. Si bien, los Estados permiten la constitución de organizaciones indígenas, pero solo dentro de los límites nacionales. Sin embargo, las organizaciones actuales, uno de sus principales objetivos es lograr el reconocimiento por parte de los Estados de sus actividades y características transfronterizas y transnacionales que tiene el pueblo atacama/atacameño.
En los últimos años, las organizaciones atacamas/atacameñas han expresado su punto de vista a través de manifiestos como la Declaración de las Quetenas $2012 ^ { 5 }$ y elevado una serie de solicitudes a los gobiernos de sus respectivos países sobre sus derechos como pueblos indígenas transfronterizos, algunos de estos derechos reconocidos en documentos internacionales como el Convenio 169 de la O.I.T. y la Declaración de la O.N.U sobre los Pueblos Indígenas de 2007. Hasta el momento no han hecho ninguna demanda formal contra los Estados, aunque desde la perspectiva de estas organizaciones no descartan la posibilidad de ir a tribunales a nivel internacional.
"1° Se ratifica la unidad del Pueblo Atacameño más allá de las fronteras." (Declaración de las Quetenas).
"Estamos dispuestos a demandar a Argentina, Chile, Bolivia. Ellos no están haciendo cumplir con los las leyes... El [Convenio] 169 dice que tenemos derechos de hacer nuestra forma tradicional de comercio y no lo están permitiendo... Es un derecho ancestral, si no lo permiten vamos a demandar en la O.I.T., ya hemos tenido varias reuniones con las demás comunidades y todos queremos..." (Atacama N°2).
La dirigencia de estas organizaciones se ha ido especializando en un discurso que expresan en las ferias, se basa en la historia del trueque, arrieros, espacio, unidad y territorio que utilizan como elementos justificativos para viajar y realizar las ferias de intercambio. Desde su propio conocimiento han construido un repaso histórico de las relaciones de intercambio social y económico en un territorio entendido como uno solo.
Esto demuestra que los habitantes Puna-Salar de Atacama han desarrollado sus propias dinámicas integracionistas por siglos, la más reciente son las ferias creadas por las organizaciones atacamas/atacameñas. Así pues, este discurso sobre memoria, territorio y lazos familiares se ha fortalecido y ha cobrado protagonismo en las ferias, convirtiéndose en un importante elemento en la reconstrucción de identidad atacama/atacameña. En los discursos son muy mencionados el arriero, trueque, vínculos familiares y se practican rituales andinos asociados a la Pachamama. Todos son elementos que sirven para la construcción de una conciencia étnica atacama/atacameña, y las ferias ocupan un lugar central como espacio de excelencia atacameña en que se encuentra historia, prácticas económicas, pueblo y cultura.
En ese sentido, las comunidades y organizaciones a través de solicitudes, reclamos y la propia práctica de las ferias, cuestionan la centralidad de sus respectivos Estados. Piden cambios en las formas administrativas (barreras arancelarias, migratorias o fitosanitarias)y reconocimiento transfronterizo. Esto es algo que los Estados han prestado muy poca atención a pesar de tener una fuerte retórica de reconocimiento y respeto a las tradiciones y culturas de los pueblos indígenas.
#### Los feriantes y ferias
Los feriantes son una unidad intergrupal de orígenes indígenas, campesinos y pastoriles que tienen un tronco común. Se consideran un solo pueblo-nación Atacama, pero a la vez representan el encuentro de por lo menos tres ciudadanías distintas dentro del espacio que rodea a la Puna-Salar de Atacama, cuyas relaciones sociales se definen a partir de la organización y celebración de ferias de intercambio.
Los feriantes se interrelacionan a través de prácticas económicas que van desde el trueque, don, compra-venta y/o la fusión entre estas formas de intercambio. También realizan prácticas culturales, especialmente andinas y mantienen redes de amistad y familia.
Su escenario de encuentro principal son las ferias que realizan en diferentes pueblos y localidades entre la Puna-Salar de Atacama. Estas localidades estuvieron ligadas a relaciones de intercambio del pasado arriero y llamero como puestos de abastecimiento, recarga o descanso.
Los feriantes, en su mayoría son gente que vivieron o aún viven en la Puna de Argentina, Bolivia y Chile, otra parte son del Salar de Atacama, Chile. En algunos casos se trata de personas mayores que fueron los últimos actores del arrieraje a tracción animal. Muchos de los feriantes de origen puneño tienen antepasados que fueron arrieros y llameros quienes cruzaron el territorio en viajes de comercio que en otra época estaban acostumbrados pasar límites internacionales sin mayores restricciones.
En la actualidad muchos feriantes tienen en común lazos de parentesco -especialmente entre los puneños-, pero sus ciudadanías varían entre argentina, boliviana y chilena. La mayoría de los feriantes se identifican como atacamas o atacameños, otros se consideran entre quechuas, chichas, collas y finalmente un grupo no se considera indígena.
Los grupos de feriantes participan en estas ferias con el propósito de comerciar, pero también de reforzar su condición indígena y a la vez presentarse como un solo pueblo ante los Estados y ante ellos mismos, aunque es innegable que existen divisiones internas que surgen en circunstancias espaciales y van desde la diferenciación entre ciudadanías hasta la localidad de origen entre gente de la Puna y del Salar.
El inicio de la programación de las ferias generalmente es en el mes de septiembre en el Pueblo de Jama (Argentina) es un punto muy cercano a la frontera argentino-chilena. Se realiza una reunión en que son convocados comunidades y organizaciones atacamas/atacameñas de Argentina, Bolivia y Chile, allí se decide lo que se denomina el Ciclo de Ferias. Son alrededor de casi una treintena de ferias que inician en octubre y terminan en mayo, sus sedes son diferentes localidades y pueblos en el territorio atacameño dentro de la triple frontera.
Estas organizaciones hacen coincidir el ciclo de ferias con el antiguo calendario agro-pastoril de los llameros y arrieros. Precisamente entre septiembre a mayo son los meses de siembra-cosecha, cuando el ganado estaba engordado y muy especialmente es el tiempo en que el frío terminó y se puede viajar por la cordillera andina.
Los lugares más comunes para ferias son Hito Cajón (frontera Bolivia-Chile); San Pedro de Atacama (Chile); Quetena Grande (Bolivia); Catua, Susques, Coranzulí, El Toro y San Antonio de los Cobres (Argentina). La mayoría de estos lugares revisten de una íntima relación con el intercambio, ya que fueron paradas de los arrieros y llameros. Los feriantes han reactivado o creado en los últimos 20 años redes de nuevos circuitos de intercambio.
Estos lugares se vuelven espacios de culto y memoria en que se resalta el pasado arriero y el trueque. Las ceremonias andinas cobran protagonismo, ninguna feria por lo menos oficialmente inicia sin un "Pago a la Pachamama". Social y comercialmente estas localidades y pueblos momentáneamente se convierten en centro económicos, culturales y memoria.
Las ferias parecen tener rasgos comunes. En cuanto a su desplazamiento las ferias son en la mayoría de los casos grandes mercados rectangulares al aire libre, casi siempre en la plaza central de los pueblos, o bien en al interior del gimnasio principal de la localidad. (Ver imagen $N ^ { \circ } 1$ )
El eje articulador de todas las ferias son los feriantes de San Pedro de Atacama, ya sea su posición geográfica le permite conectarse por carreteras y caminos con casi todos los pueblos puneños fuera de Chile; o bien por las mercancías industriales a las que tienen facilidad de adquirir y que son demandan en los lugares menos accesibles en la Puna.
Los feriantes chilenos participan en las ferias tanto en Argentina y Bolivia. Están en Hito Cajón, San Antonio de los Cobres, incluso localidades de difícil acceso como El Toro, Coranzulí o Quetena Grande. Sin su participación los encuentros no estarían tan nutridos de personas y mercancías. Es poco común encontrar feriantes de Argentina en Bolivia o viceversa. Las rutas pueden ser demasiado largas, llegar a una feria en Argentina o Bolivia, involucra pasar primero por los puestos fronterizos de Chile, lo que representa una barrera extra y una de las más difíciles. Una de las pocas ferias en que se pueden encontrar los feriantes de los tres países es la feria de San Pedro de Atacama, que se realiza en noviembre por motivo de aniversario de la comuna.
Las ferias por lo general se celebran junto con otra festividad del pueblo para convocar mayor cantidad de personas. Estas festividades en muchas ocasiones son en homenaje al santo patrón del pueblo. De esa manera la feria también se convierte en fiesta popular.
Los pueblos que son escenarios de ferias, se convierten en comunidades anfitrionas, tienen cierta obligación de dar alojamiento y alimentación a los feriantes de los otros pueblos, lo que conlleva altos niveles de organización para recibir delegaciones entre diez y más de cien personas, sus vehículos y mercancías. Para comunidades pequeñas es todo un desafío, sus localidades se ven sobrepasadas y tienen que hacer grandes esfuerzos logísticos para llevar estas ferias a cabo. Algunos feriantes, especialmente puneños, aprovechan para visitar y quedarse en casa de familiares o amigos.
En cambio, otras ferias cerca de los límites nacionales como Hito Cajón o Pueblo de Jama, se inician y finalizan en un par de horas. Los feriantes llegan con sus mercancías, intercambian y regresan. En los últimos años los puestos fronterizos se han reforzado y especializado. En otros tiempos, no había puestos fronterizos lo que significaba la no realización de trámites. En la actualidad es obligatoria completar la burocracia migratoria-aduanera-sanitaria.
Una de las ferias más importantes es la de San Antonio de los Cobres, sitio que mantiene su trayectoria como punto de encuentro. Es organizada por la Red Pueblo Atacama, no solo convoca los feriantes de San Pedro de Atacama, sino que también a un número plural de comunidades puneñas de Jujuy, Salta, Catamarca e incluso otros pueblos indígenas. Es una de las más numerosas en cantidad de personas, mercancías y participación de instituciones del Estado y ONG's que apoyan.
Los feriantes visitantes terminan "sin nada" (como ellos mismos expresan) todas sus mercancías son cambiadas o vendidas, es más quedan una serie de pendientes a través de encargos específicos para la siguiente feria. El dinero obtenido lo utilizan para comprar en los negocios de San Antonio de los Cobres. Los feriantes de San Pedro de Atacama, regresan abastecidos principalmente de comestibles. Algunos feriantes revenden en Chile parte de lo obtenido y estas mercancías continúan viajando. Además, esta feria al igual que la de Susques, tiene la característica de articular pisos ecológicos y es una oportunidad que aprovechan los valles jujuyeños de intercambiar (trocar o vender) con la producción de la Puna.
Las ferias también son el momento de diferentes tipos de diversión organizados por la comunidad que recibe. Se hacen actos culturales en que se presentan muestras de bailes tradicionales. En las ferias de la Puna, es común el canto de coplas y tonadas o, por ejemplo, en una de las ferias en Susques se mostró cómo eran las diferentes amarras de mercancías en mula.
También la feria es momento de encuentro. Es la oportunidad en que las organizaciones/comunidades aprovechan para realizar reuniones de carácter político en que buscan estrategias para mayor apertura de las fronteras.
Si bien estas formas de ferias pueden ser relativamente nuevas, su contenido es precisamente mantener el carácter transfronterizo histórico y sentido de unidad del pueblo atacama/atacameño, y la feria es una de las mejores alternativas para lograr estos propósitos.
#### 3Formas de intercambio (trueque y compra-venta)
En el contexto de las ferias se utilizan diferentes medidas, pesos, instrumentos y formas de intercambio. Se usa el kilo, libra, metros, arroba y no se han abandonado formas tradicionales de medición como el palmo, plato, puñado, llenada y pieza, los cuales son útiles tanto en el trueque o compra-venta.
"La [hoja de] coca se cambia y o se vende en libras, la harina en kilos, la soga en palmo, la carne de llamo la puedes compra en pieza o kilo...usas una romana pa' pesar...antes se vendían unos bloques así de sal, eso le decíamos 'panes'....." (Atacameña N°2).
El trueque, también llamado cambalache todavía se da en las ferias. Este es un tipo de intercambio que busca equivalencia entre mercancías o productos diferentes. Generalmente estos intercambios son inmediatos, pero algunas veces son diferidos en el tiempo.
Los cambiantes, consideran que los bienes son más o menos equiparables, aunque es importante aclarar que muchas veces intercambian sin tener en cuenta una equivalencia exacta. En estos casos buscan obtener un producto o mercancía específico que le es difícil conseguir y están dispuestos a dar más por menos, o bien, el objetivo del trueque puede ser otro, que es el de estrechar relaciones. Aquí entonces ocurre un tipo de trueque en que se involucran otros elementos, en que la mercancía o producto es un medio más que un fin en sí mismo.
"Una vez vi un niño, cambiar un paquete de golosinas que no costaban ni mil pesos [chilenos], pero los compró, seguro le costó conseguir esa plata para cambiarlo por una polera que podía costar como 15 lucas [equivales a 15000 mil pesos chilenos] y la señora se la dio, bien buena gente...quería ayudar al niño, eso es reciprocidad, de eso se trata el intercambio.." (Atacama N°2).
El trueque -más que la compra-venta- es utilizado para crear y fortalecer alianzas, ya sea familiares o amistades, incluso políticas. Es decir, su función no es solo económica, también social en que se intercambian bienes simbólicos sociales como la amistad, confianza, respeto, honestidad y colaboración, lo cual fortalece vínculos sociales inter-atacameños.
El trueque es considerado como la forma de intercambio tradicional, en muchos casos se regía por una serie de tasas específicas como, por ejemplo: "saco por saco", pero estas tasas están dando paso a las negociaciones realizadas por los propios feriantes, y utilizan precios equitativos como referencia para intercambiar; es decir, trocan algo más o menos del mismo precio del bien que ofrecen por el bien que quieren.
En la actualidad se pueden trocar todo tipos de productos y mercancías, cuyo origen son diversos lugares e industrias. Desde juguetes y ropa fabricada en Asia, artesanías locales, herramientas que alguna vez sirvieron en la minería en Chile, piezas de autos, computadoras, hasta alimentos y bebidas industrializados como harina, arroz, fideos, cervezas, sidras y bicervecinas de Argentina y Bolivia. Prácticamente el comercio de la feria es completamente abierto e ilimitado, pero no ilegal.
"Quiero mi [Televisor] plasma! - ¿Usted no tiene plasma?, traje mis tejidos pa' cambiarlo por un plasma. Vine a Chile porque quiero un plasma... (Atacama $\mathsf { N } ^ { \circ } 3$ )
Las tasas tradicionales han sido sobrepasadas, "todo se puede cambalachar", los feriantes crean sus propias reglas y rápidamente quedan atrás las reglas del siglo XIX y XX. Y es que la afluencia de nuevos productos y mercancías de diferentes tipos de marcas, calidad o tiempo de uso han abarrotado a las ferias y aún no se han podido establecer nuevos patrones y por el momento no parece interesarles a los feriantes.
La reciprocidad del trueque es un acuerdo entre feriantes y ya no obedece a reglas del pasado, una vez hecho el trueque se desvanece ese acuerdo. Así pues, no quedan tasas fijas entre feriantes.
"Cuántas veces no cambié soga yo cuando era joven...ya no me la quieren cambia' como era antes... quieren que les dé ma'..." (Atacameño $N ^ { \circ } 3$ ).
A pesar de los cambios, el trueque tiene importancia y validez, su imaginario crea relaciones sociales entre los habitantes de los diferentes pueblos de la región.
Originalmente el trueque estuvo ligado a la producción de diferentes zonas ecológicas complementadas; sin embargo, la decadencia en la producción, restricciones fronterizas, el uso del dinero, otras redes de comercio ampliado y la variedad de productos y mercancías han hecho que el trueque disminuya o tome otras formas.
En la actualidad los bienes que se trocan, no son solo del lugar de origen de la persona o grupo. El bien generalmente sobrepasa esos límites, es posible que haya hecho diversos circuitos, paradas, tocado por muchas manos, descrito en múltiples idiomas e involucrado varios agentes; por lo tanto, el trueque actual y la feria va más allá de un intercambio de zonas ecológicas adyacentes y es en algunos aspectos es la representación micro de lo que ocurre en mercados internacionales.
El trueque en la actualidad más que práctica económica ha tomado un papel como imaginario y como símbolo. A pesar que las transacciones con dinero tienen mayor relevancia y que los intercambios de productos agrícolas-pastoriles prácticamente están desapareciendo, pero uno de los nombres que les dan a las ferias son: "Feria Tradicional del Trueque". Para las organizaciones atacamas/atacameñas, el trueque reviste de un pasado prístino, más equitativo y a la vez se representan como herederos directos de ese pasado y de prácticas indígenas:
"Nosotros hacemos lo mismo que nuestros antepasados, ellos cambiaban una cosa por otra, porque así era antes... Nosotros somos como ellos y vamos a mantener las tradiciones..." (Atacameña ${ \mathsf { N } } ^ { \circ } 4$ ).
El trueque tiene un valor simbólico renovado, es actualizado como parte de la memoria social para fortalecer dinámicas del presente, pero sin dejar mirar el pasado.
Por ahora el trueque no es una forma económica que se enfrenta a otras formas de intercambio, es más se combina y convive con ellas en la feria, que por cierto es prácticamente el único escenario donde resurge el trueque en la cotidianidad atacama/atacameño. La importancia de la práctica del trueque es que no quedó confinada en el pasado, los feriantes la han reajustado a los tiempos presentes a través de las nuevas mercancías que trocan en esecenarios creados por ellos mismos. (Ver imagen $\mathsf { N } ^ { \circ } 2 )$
Si bien las mercancías se siguen considerando para el trueque, cada vez gana más importancia la compra-venta. La referencia fundamental ya sea para la compra-venta e incluso el trueque es el precio. Casi todas las mercancías y productos tienen un precio o su posibilidad de cambio se basa en otro objeto de precio igual o similar.
Muchas mercancías son industrializadas, fueron adquiridas a través de compras y en las ferias también se les asigna un precio. En las actuales ferias de intercambio, la compra-venta representa muchas de las transacciones.
"A mí no me gustan las ferias, antes uno iba en burro, cambalachaba, ahora llegan en camionetas y es puro vender" (Atacameño $N ^ { \circ } 5$ )
En la actualidad, el precio de los bienes de la feria va ligado de los precios del mercado, se toma en cuenta factores como mercancía nueva, usada o que sea una marca reconocida. El uso del dinero también va relacionado a cubrir los gastos de inversión. Muchas personas utilizan vehículos propios para ir a las ferias, hacen cálculos sobre tiempo invertido, gasto de combustibles, en ocasiones pago de impuestos y todo esto es reflejado en el precio de las mercancías y productos, para ellos es importante obtener algún tipo de "ganancia". Y es que en general la economía de la Puna-Salar de Atacama ya está inserta en la circulación monetaria desde hace mucho.
Para los que van a la feria cada vez se hace más importante adquirir dinero local. La forma de obtenerlo es vendiendo sus productos y mercancías. Después finalizada la feria van a los almacenes locales para comprar mercancías que necesitan, de esa forma le "sacan algo al viaje". Los feriantes provenientes de Argentina y Bolivia cuando visitan Chile, tratan de vender la mayor cantidad de artesanías, tejidos y productos comestibles, para luego con el dinero, van a los nuevos malls en la ciudad minera de Calama para adquirir mercancías y artículos nuevos. En algunos casos, pequeños comerciantes de la Puna van hasta Calama, compran refacciones automotrices, medicamentos, video juegos y aparatos tecnológicos que después revenden en los comercios de sus pueblos.
Por último, a las ferias asisten personas que no llevan mercancías, algunos son turistas, otros son habitantes de los pueblos que solo les interesa comprar, en otros casos hasta funcionarios de oficinas gubernamentales que aprovechan las ferias para obtener mercancías y ropa de marca de segunda mano que no pueden conseguir cercas de sus puestos o localidades donde están asignados.
#### 4. Globalización a la atacama/atacameña
La globalización actual se caracteriza por el dominio del sistema capitalista neoliberal supranacional como forma de integración y control de la economía y modelo civilizatorio. Si bien la palabra globalización pareciera abarcadora o que incluye pueblos y culturas, pero muchas veces en la práctica significa exclusión. Muchos segmentos de la sociedad han quedado fuera de este sistema, pero han creado sus propias redes sociales. En este sentido ante la aniquilación de la red de arrieros y remeseros, los atacamas/atacameños se han reorganizado para mantener sus relaciones socioeconómicas. Toman como punto de referencia su historia de intercambio para formar nuevas redes de conexión. Se trata de grupos que tienen como interés facilitar relaciones sociales, culturales y economías.
Las ferias son otro camino de la globalización comercial-cultural y de información. Escenarios como Hito Cajón, Catua, Toconao -entre otros en la triple frontera- son lugares que precisamente no son considerados fundamentales para el comercio de la globalización o bien revisten de una importancia mínima en sus respectivos países; sin embargo, tienen una larga historia de conexiones y en la actualidad son parte de un sistema amplio en que los atacamas/atacameños se encuentran y que alguna medida contrarrestan hegemonías sobre las formas de exclusión, adquisición y rehacen sus propias formas consumo de mercancías del capitalismo y comercio mundial.
Las ferias atacamas/atacameñas son una especie de mercados locales, temporales que se construye por viajes, flujos y cambios en la economía y consumo creado por los propios actores fuera de las planificaciones de distribución y consumo. Pero es parte de un fenómeno económico global. La feria forma parte de una red mundial que el propio neoliberalismo no tenía en cuenta.
Es por eso que, desde el punto de vista de la economía hegemónica, estos mercados no tienen cierta validez, aunque en el caso de las ferias no son del todo ilegales, ya que no hay una ley expresa que la prohíba o que castigue la actividad. Para los atacamas/ atacameños estas ferias son legítimas ya que es la continuación de una práctica que viene desarrollándose desde hace siglos en un territorio que siguen interpretándolo como artículado y consideran que tienen derecho como pueblo indígena.
Pero para las administraciones estatales, las actuales ferias se encuentran en un área límite entre lo legal-ilegal, legítimo-ilegítimo. Es una especie de anomalía dentro del sistema, algo que no debería suceder bajo los estándares hegemónicos, pero sucede. Los indígenas -creados bajo los parámetros del Estado- deberían expresarse solo por una vía cultural dentro de los límites nacionales y consumir exclusivamente mercancías obtenidas en los grandes emporios comerciales; sin embargo, los atacamas/ atacameños crean sus propias redes de comercio para consumir mercancía globalizada.
Los sectores indígenas periféricos se administran así mismos a través flujos de mercancías, nuevas, usadas, originales, copias o incluso desechadas que han cruzado varios circuitos comerciales internacionales y que son parte de la producción-comercio mundial.
Esta otra globalización, se basa en redes que cruzan los límites nacionales por distintos canales, pero en su práctica no se opone a la globalización principal, incluso se complementan, tienen interrelaciones y coexisten en lo que A. Tarrius (2007), denominó territorios circulatorios, ya que no hay una sola dirección, sino que es un ir venir, un flujo constantes espacios estrechamente vinculados.
La feria es una alternativa para adquisición de este tipo de mercancías que para algunas comunidades se les dificulta obtener por medio de los mercados hegemónicos como los nuevos malls. La información e invitación al sobreconsumo (lo que podemos llamar publicidad), llega a puntos a donde no llega la mercancía. La feria entonces cubre esa ausencia, se convierte en la alternativa para adquirir las marcas y mercancías deseadas. La feria es la democratización y el acceso a las mercancías a sectores que no entran en el discurso globalizador, además internacionaliza o exporta productos que fueron parte del mercado nacional.
"De Chile, nos llegan los celulares, la ropa, compramos zapatillas marca Nike... o Adidas... nos gusta la ropa deportiva también..." (Atacama N°3).
Las ferias se convierten en un sistema económico que en alguna medida son parte del mundo económico global. Hacen fluir mercancías y dinero más allá de los límites nacionales, pero a la vez son un mundo que no está separada de la globalización; sino que es producto y eslabón de muchas otras unidades políticas, culturales, legalidades, legitimidades y se convierte en una especie zona integrada al sistema y no separado del mismo. El flujo adopta características muy parecidas al capitalismo y sus tácticas, incluso más flexibles, esto para no competir con el comercio principal de forma directa y se convierte en otro camino del mercado principal.
Precisamente la feria es una articulación de otros mercados, economías conectadas por atacamas/ atacameños que actúan como agentes de una forma de globalización popular e indígena. Esta otra globalización funciona en combinación con otros mercados hegemónicos y no hegemónicos, se crean interconexiones de larga distancias en que se enlazan personas, monedas, información y mercancía.
"Por el guasá [WhatsApp] mandamos las cosas que queremos, allá las compran y ustedes nos las traen, nos la venden y acá cambiamos" (Atacama $\mathsf { N } ^ { \circ } 3$ )
"Lo que conseguimos aquí, [Hito Cajón], lo vendemos en Uyuni..." (Poblador de Quetena Grande)
Las ferias son parte de la globalización, pero de una manera muy particular. Las organizaciones atacamas/atacameños no buscan imponer otra forma económica de producción-distribución-adquisiciónconsumo; sino que en alguna medida son parte de las actividades económicas capitalistas neoliberales. Son un canal hacia la movilidad de mercancías globales a lugares considerados periféricos. En ese sentido la feria es necesaria como un eslabón de las mercancías de la globalización.
La feria como parte de la otra globalización es un mercado popular con elementos andinos, pero con lógicas del capitalismo neoliberal. En ese momento, lugares que para los Estados pueden ser secundarios, como Quetena Grande (Bolivia); Coranzulí (Argentina); Toconao (Chile) adquieren cierta centralidad y que justamente con el sustento histórico que le dan las organizaciones atacamas/atacameñas abre la posibilidad que ciertos productos continúan un viaje hacia mercados internos, incluso mercados más grandes. En ese sentido se resalta la geografía y les da relevancia a estos lugares ya no solo por su pasado, sino que también por su presente feriante.
La otra globalización a la atacameña posee cierta relevancia, ya que es una de las maneras en que actores populares crean sus propios flujos globales de mercancías y surgen nuevas oportunidades de adquisición, consumo y relaciones sociales.
Se trata de redes transnacionales de procesos globalizadores desde abajo, desde lo periférico e indígena que es una respuesta a otros procesos globalizadores hegemónicos en el que no son incluidos. Pero los atacamas/atacameños no están aislados del mundo, por el contrario, desde hace mucho sus antepasados formaron parte de redes de comercio colonial-mundial y en la actualidad están sumamente involucrados a sus respectivas sociedades nacionales. Las carreteras y un sinnúmero de camiones que unen el comercio Mercosur pasan prácticamente al frente de las casas de los atacamas/atacameños, como ocurre en San Pedro de Atacama (Chile) y Susques (Argentina). Entonces no están ajenos a lo que ocurre en la distribución de mercancías.
Estos pueblos, forman parte de eslabones de tránsito y al mismo tiempo son receptores de políticas neoliberales supranacionales, como lo son los tratados de libre comercio. Las organizaciones transfronterizas actuales de atacamas/atacameños se desenvuelven en alguna medida en base a tales esquemas, pero también tienen cierta capacidad de amoldar ciertos elementos de esas agendas para lograr representación atacama/atacameña que en algunas ocasiones son distintas a la propuesta desde los gobiernos. Por ejemplo, la fluidez para moverse en espacios fronterizos y re-crear formas de comercio e identidad.
Es otra cara de la globalización, opera en sus márgenes, precisamente en territorios fronterizos. Sus actores son miembros de las organizaciones atacamas/ atacameñas que brindan alternativas de distribuciónconsumo, y son una opción especialmente en lugares donde las últimas crisis económicas e inflaciones han afectado significativamente.
En ese sentido, San Pedro de Atacama, se ha convertido en el receptor de mercancías de la globalización, las cuales, una vez compradas o usadas, van a las ferias para ser distribuidas en la Puna de Argentina y Bolivia. Así pues, San Pedro de Atacama es lugar clave como articulador de mercancías y ferias. Este pueblo es el que se conecta con todos los demás pueblos y localidades a través de la distribución de mercancías de la globalización a lugares apartados y periféricos.
Eso convierte a San Pedro de Atacama en el centro de reexportación y distribución de la globalización a la atacama/atacameña. Es la globalización que no se tenía planeada desde los grandes centros de la economía mundial y nacional, pero es reproducida desde territorios considerados recónditos, organizada por grupos de distribuidores y consumidores que no estaban estimados en las macro redes del comercio mundial, ellos son los feriantes atacamas/atacameños.
Desde estos márgenes las ferias ponen en cuestionamiento la idea de libre mercado. El consumo del mercado global está pensado principalmente en las urbes, específicamente en los malls, pero las ferias son el punto en que también se pueden adquirir estas mercancías, pero los feriantes se enfrentan a un sinnúmero de obstáculos que impide el libre paso de ellos, sus productos y mercancías. Así pues, el libre mercado no es tan libre, es restringido en que los atacamas/atacameños no se oponen a la adquisición de estos productos y cumplir con exigencias legales, pero en sus prácticas plantean otras formas de adquirirlos y distribuirlos. Precisamente estas otras formas son condenadas y estigmatizadas en un sistema abarcador que excluye otras formas de comercio y definición del territorio.
#### 5. Estigmatización de los feriantes y las ferias
A pesar de los tratados limítrofes que dividieron el territorio atacameño (1899-1904), la vida en la Puna-Salar de Atacama no quedó del todo desvinculada. Por varios años continuaron los viajes de intercambio entre los atacamas/atacameños y cruzaban las líneas fronterizas sin mayores limitaciones
Pero esta imagen de frontera abierta ha ido cambiando con el tiempo, los que cruzaron las líneas limítrofes hace más de 40 años atrás recuerdan viajes sin novedades, sin puestos fronterizos, o a los más, sencillos trámites migratorios dentro de localidades como Susques o San Pedro de Atacama a cientos de kilómetros al interior de los países.
"antes la frontera quedaba en Susques. En Jama, eso era peladero, después subieron a Jama...Uno llenaba unos papeles y listo seguía el viaje.Después en Jama, pusieron ese edificio que hay ahora, como 2010, 2012, no me acuerdo...ahora ta más jodio' cruzar..." (Atacameño N°6).
Con el tiempo las medidas de segregación estatales en los límites se hicieron cada vez más notorias. Las dictaduras militares y posibilidades de guerra como ocurrió en 1978 entre Argentina y Chile, incrementaron la separación. Pero por irónico que parezca es que con las políticas de la globalización neoliberal de los últimos años -la cual tiene como retórica la unidad de mercados- fue cuando las personas entre Puna-Salar de Atacama se sintieron aún más separados.
A partir de la década de los 90 del siglo pasado, surgieron nuevas carreteras internacionales que, en vez de unir a los pueblos, alargaron las distancias. Esto se debe principalmente a que en los límites internacionales poco a poco brotaron puestos estatales de control. Las fronteras dejaron de ser puntos de encuentros y se modernizaron hacia puntos de regulación. Los puneños empezaron a percibir que al cruzar esos límites estaban en otro país.
"En Catua, están todos mis primos, tíos, era como estar en su casa... un tiempo queríamos ir, pero ya no se podía, nos pedían hasta pasaporte... ¿pasaporte?! Si voy a la casa de mi primo, mi familia! Los gendarmes, nos iban a meter presos, pero nos hicieron dar la vuelta." (Atacameño N°5).
Las fronteras entre Argentina, Bolivia y Chile, se han reforzado en los últimos años. Se han creado complejos fronterizos y ha aumentado el número de agentes en los límites, incluso militares en ciertas ocasiones. Una de las consecuencias directas fue la desaparición del arrieraje transfronterizo y que las actuales ferias sean estigmatizadas, relacionándolas al contrabando ilegal.
La frontera que antes era vista como un lugar de articulación, ahora es sentida como un espacio ajeno que puede representar impedimentos a la movilidad. La idea se refuerza con la serie de restricciones, papeleo, revisiones e incluso en algunos casos maltrato sicológico y discriminativos por parte de algunos funcionarios estales:
"La última vez que fuimos a la feria en Susque, uste' viera, todo bien en migración, pero los del SAG de ellos®no nos dejaron pasa'.. nos hicieron desifencta' las cosa... descarga' to eso... había señoras ancianas con sus paquetes y les rociaron un insecticida, yo creo que era agua al final... nos hicieron baja' to', saca' tooo... y después volvé a subi' to' y más encima teníamos que paga' la rocia'.. Sí, fue humillante, muy humillante... después cuando volvíamos, los chilenos igual, que no podíamos pasa' ¿cómo no vamos a pasa'? siempre hemos pasao'... ¿qué le pasa?, nosotros sabemos que podemos pasa', y que no...Ahí ya yo me molesté y les grité.\_ Me dijeron que me iban a mete' preso, iyaaa me daba igual! Ellos tienen que respetar, tenemos que hacer valer el Convenio 169..." (Atacameño N7).
"Acá nos tienen retenidos más de 6 horas ¿por qué? No nos han dicho... Todos los papeles lo hemos manda'o, tan las cartas ¿qué más quieren? Hay niños, señoras, ancianos... uno no es narcotraficante, pero nos tratan como delincuentes..." (Atacameño N°8)
"Te ven así de collita y revisan todo che, hasta el perro han tira'o una vez, uno es de acá, uno es de estos la'os, no es pa' que lo traten así a uno. Ellos no son de acá... Le ha han dicho a mi señora que viene con contrabando, no hay contrabando... (Atacama ${ \mathsf { N } } ^ { \circ } 4$ ).
"No pudimos pasar, dijeron que éramos muchos, entonces nos molestamos, pero ellos dijeron que si insistíamos a todos nos iban a llevar detenidos... no hubo caso, nos tuvimos que regresar... (atacama N°5)
"Hay veces que tratan bien, hay veces que tratan mal, dependen del funcionario... unas veces uno pasa rápido, otras veces demoran... Aduana Chile, sí, sí revisa mucho...
Yo sí creo que nos revisan más a los que somos indígenas, porque a veces hemos venido a San Pedro [de Atacama] a visitar y nada, ahí uno pasa noma'.. después el mismo auto, la misma gente, decimos que venimos a la feria y na' má' falta que desarmen el coche...Argentina es lo mismo...todos ellos son los mismo... (Atacama $N ^ { \circ } 6$ ).
La expectativa de obtener mercancías y productos, además de mantener vínculos interatacameños, se ve truncada por la forma y fondo de las políticas fronterizas. Así la movilidad que es una característica fundamental de estas comunidades viajeras en alguna medida queda restringida o eliminada. Desde la perspectiva atacama/atacameña se puede comprender que estas políticas atentan contra las formas culturales de grupos que históricamente han estado viajando y comerciando. Estos grupos están dispuestos hacer cambios y adaptar sus relaciones socio-económicas a ciertas formas del comercio globalizado y reglas estatales. Lo que por el momento no están dispuestos aceptar es la eliminación o restricción de los viajes de comercio como una práctica cultural, aunque no sea importante para su economía doméstica, pero si una rasgo cultural fundamental de su identidad que ha sido re constituida y re adaptada a través del tiempo.
Poco a poco los grupos de la Puna-Salar, asimilaron los cambios y transformaciones, pero no han dejado de viajar y comerciar, incluso crearon su propia institución comercial indígena que es la feria, la cual ha desarrollado sus propias características culturales y económicas. Pero a pesar del discurso de unidad territorial atacama/atacameña, ahora casi que no hay duda que al cruzar el límite, se está en otro país. Las banderas, las leyes, los productos, incluso los mismos acentos revelan que se está en otro territorio. El límite y las fronteras son vistos como barreras para la continuidad histórica-comercial-familiar que ha ligado a esta zona por siglos.
Al hablar de feria inminentemente hablamos de cruce de límites fronterizos tanto de personas como de mercancías. Las ferias no pueden ser concebidas sin el cruce de fronteras. Esto lleva a cierta percepción de los grupos feriantes sobre los límites estatales. Los centros administrativos puestos en estos límites son la representación física de relaciones de poder y se encargan de la clasificación de objetos y personas. Y precisamente estas clasificaciones cobran mayor grado de segregación en países que han tenido un largo pasado conflictivo en sus relaciones limítrofes y en la colonización-modernización de zonas indígenas adyacentes.
Para los Estados, el antiguo comercio indígenacampesino transcordillerano ha sido eliminado principalmente gracias a los puestos fronterizos que son la primera representación física del poder del Estado. El discurso de la modernización, concibió al comercio indígena-campesino en términos de inviabilidad debido a sus prácticas premodernas o inadaptadas, sus localidades precarias y sus conocimientos rudimentarios que les impiden operar como actores racionales en contextos de mercados liberales y modernos. Si la feria es continuación de ese pasado, entonces las mismas -en alguna medidatambién son objeto de persecución de las políticas estatales en las líneas divisorias.
Sim embargo, los actuales feriantes no intentan escapar de las regulaciones migratorias y aduaneras, pero estas instituciones son percibidas como un obstáculo a sus intereses de comerciar de forma más libre. La interacción entre funcionarios y feriantes en casi todas las ocasiones ha retardado o incluso ha impedido el cruce de los feriantes.
El constante filtro en los puestos fronterizos, hace que los feriantes vean a los Estados y a los funcionarios estatales como obstáculos para sus fines comerciales e incluso filiales y culturales.
A pesar que los feriantes no intentan utilizar pasos no habilitados para cruzar los límites en un territorio que conocen muy bien y están dispuestos a someterse a toda la burocracia aduanera-migratoriasanitaria, pero aún así impera un criterio administrativo sobre las prácticas comerciales atacamas/atacameñas peyorativo considerándolo informal, incluso en algunos casos contrabando y los actores atacamas/atacameños son vistos como infractores. Sin embargo, es un comercio que involucra la participación de las agencias sanitarias, aduaneras y en no pocas ocasiones recibe el apoyo interno de gobiernos locales e instituciones gubernamentales. Además, no representa grandes volúmenes de mercancía, se trata de un comercio pequeño y eventual que más bien son un medio para reproducir y mantener lazos de relaciones sociales, históricas y culturales.
Los puestos fronterizos son el escenario del monopolio legal-moral-legítimo por parte del Estado y de los funcionarios, ya que no solo la ley es la que rige, también la voluntad del funcionario. Es una forma de manipulación de la legalidad al interior de las instituciones fronterizas. La estigmatización de grupos feriantes es una construcción entre la ley y la voluntad del funcionario. En un momento puede reprimir una mercancía legal, en otro puede dejarla pasar. Estas acciones convierten a la frontera en un obstáculo obligado que está bajo los criterios de quienes aplican las leyes.
Las organizaciones atacamas/atacameñas a pesar de la estigmatización de sus prácticas pretenden continuar celebrando ferias. Este es el momento de intercambiar mercancías, pero la feria significa la oportunidad de viaje y la reconstrucción de relaciones sociales, para lograr esto es necesario el cruce de fronteras, límites e incluso hacer valer sus derechos ante funcionarios que poco conocen sobre territorio, tradiciones andinas, normas que favorecen a pueblos indígenas e historia atacama/atacameña.
A pesar de los obstáculos, los feriantes continúan. Han demostrado que hay otras formas de ocupar las fronteras y formas de comercio combinadas; es decir construir su propia institucionalidad e integrar una nueva forma de Puna-Salar de Atacama que genera mecanismos nuevos de redistribución de productos y mercancías y reproducción de relaciones sociales.
Es probable que cierto nivel de repudio de las prácticas económicas por parte de los funcionarios, se debe a que solo se concibe una forma de comercio libre (el gran comercio neoliberal) y desconocen otras formas con raíces históricas.
Los feriantes son vistos como contrabandistas, infractores de la ley, aunque no lo son, estas calificaciones impiden un análisis objetivo de sus prácticas económicas tanto en su historia, alcance y significado.
Los feriantes son la continuidad de un quehacer indígena transfronterizo que se ha ido transformado en la construcción de la identidad atacama/atacameña. A pesar de las restricciones y prohibiciones los pueblos buscan las maneras de mantenerse vigentes y salir de los marcos en que otros los han definido.
## II. COnclusioNES
A pesar que las organizaciones atacamas/ atacameñas sostienen un fuerte discurso en que se reivindican la figura del arriero/llamero y presentan a las ferias sustentadas en tradiciones muy antiguas, las mismas son el escenario para el intercambio de mercancías producidas por el capitalismo. Sin embargo, esto no se debe tomar como argumento para quitar la legitimidad que tiene este pueblo transfronterizo de encontrarse, crear y recrear sus propias redes sociales, culturales y comerciales. Se trata de ciclos en que resurgen a través de nuevas formas de movilidad e intercambios creados por los propios actores sociales atacamas/atacameños. Las ferias es un ejemplo vivo de como los pueblos indígenas hacen ajustes a sus contextos con el propósito precisamente de reforzar su identidad indígena.
Las ferias organizadas por las agrupaciones atacamas/atacameñas no son más que el propio pueblo-nación atacama/atacameño restructurándose y reorganizándose ante los cambios en el tiempo con el propósito de reivindicar su identidad y la unidad del pueblo-nación indígena que se niega a ser dividido y a desaparecer. Esto demuestra pues que los andinos no son grupos enclaustrados y estáticos en el tiempo y espacio como muchas veces son mostrados por el discurso de la modernidad nacionalista, el cual abarca desde imaginarios hasta literatura especializada. Todo lo contrario, lo andino no se encuentra aislado y desde hace mucho tiempo se conjuga con sociedades, mercancías e ideas de diversos puntos del planeta.
Pero el discurso de la modernidad nacionalista justifica la construcción del colonialismo interno, en que define a los pueblos indígenas como grupo subalternos sin historia. Si bien en los últimos años los Estados se han afanado en demostrar cierto reconocimiento cultural, pero en lo que respecta a derechos sociales, históricos y económicos se ha avanzado poco, dejando un reconocimiento hacia los atacamas/atacameños sumamente incompleto. Ante esto, el reclamo principal de las organizaciones atacamas/atacameñas es que sus prácticas transfronterizas de muy larga data y la unidad de su pueblo dejen de ser juzgadas como amenazas al orden estatal.
En lo económico y legal la feria no constituye un proyecto subversivo anti-estatal, ni anti-capitalista, ya que obedece las leyes y es un espacio para la adquisición de mercancías globales a través de diversos mecanismos que incluye el uso del dinero. Pero propone otra forma de comercio pensado desde la tradición indígena. Esta forma de comercio y de hacer país no calza con la noción de estatalidad y las formas de imaginar y construir el país diseñado desde las élites en las capitales. Los Estados de Argentina, Bolivia y Chile planifican sus economías en el territorio atacama/ atacameño casi exclusivamente a partir de dos ejes económicos que responden al capital extranjero los cuales son minería y turismo, para los atacamas/ atacameños se pretende el mejor de los casos que se articulen a estos proyectos como apéndices. Estos Estados se han ocupado por la integración económica neoliberal desde arriba. Han firmado tratados mineros, de cooperación técnica, científica, comercio, turismo y energéticos como el Corredor Bioceánico entre otros, pero han olvidado la presencia, aporte e integración de las comunidades transfronterizas indígenas. Esta práctica se viene repitiendo desde hace más de un siglo cuando pactaron los tratados limítrofes internacionales de fines del siglo XIX.
Sin embargo, la experiencia de los comerciantes transfronterizos cuestiona los cimientos de planes asistencialistas conducida desde el Estado, a través de la promoción de políticas de lucha contra la pobreza, proyectos, paquetes y/o programas de bonos sociales. La economía feriante en alguna medida reivindica autonomía, territorio y libertad de economía, ya sea usando o combinando las formas del mercado capitalista con las formas del intercambio tradicional.
Las organizaciones atacamas/atacameños de manera exitosa han creado sus propias formas de mantener sus tradiciones vigentes e integración por diversos medios legales y legítimos, a la vez tratan de atraer el reconocimiento de los Estados, los cuales en ciertos aspectos no consideran el carácter transfronterizo del pueblo-nación Atacama. Los atacamas/atacameños plantean que tienen derechos ya sea por su tradición o bien por documentos de organismos internacionales-aprobados por los propios Estados- que respaldan las conectividad indígena y andina frente a la presencia filtradora del Estado que se ha reforzado en el territorio atacama/atacameño. Esto ha generado conflictos entre feriantes y funcionarios.
El proceso de las ferias ha revelado formas de apropiación de dinámicas locales, pero por sobre todo dinámicas cosmopolitas que reproducen formas de comercio y relaciones sociales. Lo actores locales se nutren de prácticas económicas vinculadas a la globalización que a pesar de invisibilizarlos se alimenta de ellos. Esto es la globalización a la atacameña.
El comercio de la feria es una estrategia de consumo y obtención de recursos que incluye mercados lejanos, ciudades y pueblos. La feria es el acceso y conexión a estos lugares, a sus mercancías y productos, incluso la posibilidad de pequeñas acumulaciones. En ese sentido la feria es una especie de escuela sobre la globalización y sus características.
Finalmente, el estudio de las ferias muestra sujetos sociales históricos, sus escenarios y sus nuevas formas de relacionarse en la era de la globalización. Las ferias siguen constituyendo un lugar central en el que se conjugan y entremezclan personas, identidades, nacionalidades, valores, símbolos, bienes, discursos, climas, historia y zonas ecológicas. Son el lugar y momento de conexión, intercambio y unidad al estilo atacama/atacameño.
### ANEXOS
 Foto: Jorge D'Orcy.
Imagen N° Feria en la plaza principal de San Antonio de los Cobres, Provincia de Salta, Argentina en 2010,
 Fuente: Red Atacama.
Imagen N°: En el anuncio se hace énfasis en lo ancestral, pero también se promocionada lo ancestral, pero también la venta de productos junto con el trueque.
[^1]: El pueblo-nación atacama/atacameño se considera transfronterizo. En Argentina a nivel provincial existe el reconocimiento oficial como atacamas a las comunidades en el oeste de la provincia de Jujuy. Sin embargo, hay un número considerable de comunidades en las provincias de Salta y Catamarca que se auto reconocen también como atacamas. Por su parte grupos en Sud Lípez, departamento de Potosí, Bolivia no tienen reconocimiento oficial como atacameños o atacamas, pero hay comunidades muy cerca de las líneas limítrofes con Argentina y Chile que también se auto denominan atacameños. En Chile, en el oriente de la Región de Antofagasta, la mayoría de las comunidades indígenas están reconocidas por el Estado como atacameñas o lickan-antay. En los últimos 20 años la designación lickan-antay ha cobrado relevancia entre los atacamas/atacameños de los tres países. _(p.1)_
[^2]: 2Las detenciones y arrestos de arrieros y llameros por parte de policías y tribunales aduaneros cubrieron parte de las noticias de primera plana en los diarios regionales. Ver: “Contrabando de carne desde Salta, 11 detenidos” El Mercurio de Calama, página 1 del 18 de mayo de 1985. Año XVII, N°6.274 programas de desarrollo por parte del Estado y empresas privadas que se encuentran en la región de Antofagasta. _(p.2)_
[^3]: El Consejo de Pueblos Atacameños es una asociación indígena creada por el Estado chileno que agrupa a presidentes de comunidades atacameñas del Salar de Atacama cuyas funciones principales son las de servir de interlocutores en apoyo a los _(p.3)_
[^4]: Es notable que esta organización coincide con algunos elementos de las iniciativas aymaras de encuentros transfronterizos. Daniel Bello, comenta que la Alianza Aymara sin Fronteras nace en el 2001, y surge precisamente de las Ferias Aymaras de encuentro entre Bolivia, Chile y Perú. Estas ferias estaban constituidas desde hace varios años como una forma de encuentro entre aymaras ante las restricciones puestas por los Estados. Ver: "Alianza Estratégica Aymaras Sin Fronteras: una respuesta territorial a los desafíos de la ‘glocalización'", en Tinkazos. Revista Boliviana de Ciencias Sociales (La Paz), núm. _(p.3)_
[^5]: Declaración de Quetena, marzo de 2012. Encontrada en la edición mensual de abril del periódico Lickan-Ckoi, San Pedro de Atacama. _(p.4)_
[^6]: Se refiere al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de Argentina (SENASA). _(p.10)_
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How to Cite This Article
Jorge D’Orcy Saez. 2026. \u201cWe are like them Conjunction between the Claimed Past, Sense of Unity and Globalized trade in the Atacamas/Atacameno Exchange Fairs\u201d. Global Journal of Human-Social Science - E: Economics GJHSS-E Volume 22 (GJHSS Volume 22 Issue E7).
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